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Antes de Twitch y los millones: el pasado poco conocido de Coscu y el giro que lo cambió todo

Mucho antes de llenar transmisiones, codearse con estrellas globales y crear una de las comunidades digitales más grandes del mundo hispano, su historia iba por otro camino. Y no tenía nada de garantizado.

Hoy su nombre es sinónimo de streaming en español. Pero el recorrido de Coscu estuvo lejos de ser lineal. Antes de convertirse en uno de los creadores de contenido más influyentes de Argentina —y uno de los primeros en transformar Twitch en un fenómeno cultural—, hubo estudios universitarios, trabajos ocasionales, música, videojuegos competitivos y decisiones tomadas en momentos personales difíciles.

Detrás del apodo está Martín Pérez Disalvo, nacido el 3 de agosto de 1991 en la ciudad de La Plata, un entorno que poco anticipaba el impacto que terminaría teniendo en la industria digital. Su salto a la fama no fue inmediato ni planificado: fue una mezcla de intuición, constancia y timing. Y, sobre todo, de entender antes que muchos hacia dónde se movía Internet.

Con el paso del tiempo, ese recorrido lo llevó a vincularse con figuras como Lionel Messi, Sergio “Kun” Agüero, Ibai Llanos, Duki y Emilia Mernes, consolidando una presencia que trascendió el gaming para convertirse en marca personal.

De la universidad, la música y los boliches al mundo gamer

Antes de prender una cámara, Coscu llevaba una vida bastante distinta. Cursó sus estudios secundarios en la Escuela Normal Nacional Nº1 “Mary O. Graham” y luego ingresó a la Universidad Nacional de La Plata, donde estudió Informática. Fue allí donde su vínculo con los videojuegos se volvió más serio, al punto de competir en torneos nacionales e internacionales.

Pero ese no era su único frente. Durante esos años trabajó como promotor de boliches y también tuvo una etapa musical: fue vocalista y bajista de una banda llamada Looking Up, un dato poco conocido que muestra su inclinación temprana por lo creativo y lo performático.

El streaming apareció en su vida en 2012, cuando creó su canal en Twitch, en un momento en el que la plataforma todavía era un territorio casi virgen en Argentina. Sus primeras transmisiones estaban centradas en League of Legends, un juego que no solo lo conectaba con una audiencia creciente, sino que también funcionaba como escape en un contexto familiar difícil: a su padre le habían diagnosticado Alzheimer.

En ese período nació el apodo Coscu, tomado del nombre de su perro, que falleció en 2021. Con ese nombre empezó a construir una identidad propia, marcada por un lenguaje particular y una cercanía poco común con su comunidad.

Antes de Twitch y los millones: el pasado poco conocido de Coscu y el giro que lo cambió todo
© YouTube

Twitch, récords y el nacimiento de la Coscu Army

El crecimiento fue sostenido, pero el punto de quiebre llegó con el tiempo. Coscu no solo jugaba: hablaba, reaccionaba, improvisaba y generaba códigos. Palabras como “buenardo”, “nashe”, “ndeah”, “de ruta” o “ido” se filtraron en el lenguaje cotidiano de miles de jóvenes, convirtiéndose en parte de la cultura digital argentina.

En 2020, alcanzó una de las transmisiones más vistas en la historia de Twitch, consolidando su lugar entre los streamers más importantes del mundo hispanohablante. Con esa explosión llegaron los acuerdos comerciales: marcas globales como Nike lo eligieron como embajador, algo impensado años atrás para un creador surgido del gaming.

Lejos de quedarse en lo individual, Coscu decidió capitalizar su influencia con una idea más grande: la Coscu Army, una comunidad de streamers y jugadores de esports que funcionó como semillero de talentos y espacio de colaboración. A ese proyecto se sumaron los Coscu Army Awards, una ceremonia de premios que reconocía a los creadores más destacados del ecosistema del streaming.

Antes de Twitch y los millones: el pasado poco conocido de Coscu y el giro que lo cambió todo
© YouTube

También amplió su exposición participando en eventos masivos. Fue parte de La Velada del Año, organizada por Ibai Llanos, donde se enfrentó y venció a Germán Garmendia, uno de los pioneros de YouTube en español. El combate no solo fue un show: reforzó su imagen como figura transversal del entretenimiento digital.

De creador a empresario digital

Hoy, Coscu no es solo streamer. Es empresario, referente cultural y una de las figuras que ayudó a profesionalizar el streaming en Argentina. Sus ingresos provienen de múltiples fuentes: suscripciones, publicidad, acuerdos con marcas, eventos, contenidos exclusivos y proyectos propios.

A lo largo de los años, también participó en iniciativas vinculadas al gaming competitivo, colaboraciones con plataformas como Twitch y YouTube, y transmisiones especiales junto a figuras del deporte y la música. Su famosa cena con Lionel Messi en Barcelona terminó de sellar un estatus que pocos creadores latinoamericanos alcanzaron.

El dato clave es que nada de eso ocurrió de un día para otro. Hubo una década de prueba y error, momentos personales complejos y una lectura temprana del potencial de Internet como industria. Coscu entendió antes que muchos que no se trataba solo de jugar, sino de construir comunidad.

Y ahí está la diferencia entre ser viral y volverse millonario.

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