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Codex Mortis es un clon de Vampire Survivors hecho solo con IA que acaba de llegar a Steam… y plantea una pregunta incómoda

Codex Mortis ya puede probarse en Steam y se presenta como el primer videojuego desarrollado al 100 % con inteligencia artificial. Código, arte, música y diseño han sido generados por herramientas como ChatGPT, sin intervención humana directa. El experimento ha generado una fuerte polémica: su demo acumula reseñas mixtas y reabre el debate sobre si la IA puede —o debe— sustituir el proceso creativo en el desarrollo de videojuegos

La inteligencia artificial llevaba tiempo rondando el desarrollo de videojuegos, pero Codex Mortis cruza una línea que hasta ahora nadie había atravesado del todo. No se trata de usar IA como apoyo puntual para generar texturas, escribir diálogos secundarios o acelerar pruebas internas. Aquí, según su creador, absolutamente todo ha sido producido por algoritmos, desde la lógica del juego hasta su música, sin que una sola línea de código haya sido escrita a mano.

Un videojuego sin motor, sin equipo y sin autor tradicional

Codex Mortis Gameplay
© Crunch Fest

Codex Mortis está firmado por Grolaf, aunque el propio desarrollador reconoce que sus verdaderos “creadores” han sido herramientas de IA como ChatGPT y Claude Code. El juego no utiliza motores habituales como Unity o Unreal, sino que está construido sobre TypeScript, apoyándose en librerías web para mostrar gráficos y ejecutarse como aplicación de escritorio.

Este enfoque es clave para entender el experimento. El código, los sistemas de combate y las mecánicas se generan de forma automática, pero también lo hacen los errores. Cuando algo falla, el creador no siempre sabe por qué, porque no ha diseñado el sistema desde dentro. Depende de la propia IA para corregir problemas que él mismo no termina de comprender.

Jugablemente familiar, conceptualmente inquietante

En lo jugable, Codex Mortis no intenta reinventar nada. Es un clon claro de Vampire Survivors: hordas de enemigos, progresión automática, habilidades que se combinan y partidas pensadas para escalar en caos y números. Funciona, pero no sorprende. Y quizá ahí esté parte del problema.

El juego demuestra que la IA puede replicar fórmulas existentes con cierta solvencia, pero también que, al menos por ahora, no aporta una visión propia. Todo resulta reconocible, derivativo y, para muchos jugadores, carente de intención creativa. No hay riesgo, no hay personalidad clara, solo imitación funcional.

La reacción en Steam: entre la curiosidad y el rechazo

La demo acumula valoraciones mixtas, con críticas que apuntan directamente a la sensación de “producto artificial”. Muchos jugadores aseguran que, incluso sin saber su origen, habrían detectado que algo no encaja: arte borroso, animaciones extrañas y una falta de cohesión que delata su proceso automático.

Otros, en cambio, defienden el proyecto como una prueba de concepto legítima y comparan la reacción negativa con el rechazo inicial que provocaron tecnologías disruptivas en el pasado. La diferencia, según replican sus detractores, es que aquí la IA no solo automatiza tareas, sino que sustituye por completo el trabajo creativo humano.

Más que un juego, una advertencia

Codex Mortis no destaca por ser especialmente bueno ni especialmente malo. Destaca porque existe. Porque demuestra que ya es posible lanzar un videojuego comercial hecho íntegramente por IA y ponerlo frente al público. El resultado no es tanto una revolución inmediata como una señal temprana.

Si este es un primer paso, la pregunta ya no es si la IA puede hacer videojuegos, sino qué lugar ocuparán las personas cuando empiece a hacerlo mejor. Y esa es una conversación que la industria y los jugadores apenas están empezando a tener.

[Fuente: 3dJuegos]

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