Desde que abandonó las filas de SEGA para fundar su propio camino en 2022, el legendario creador de la saga Yakuza se embarcó en una misión: crear el simulador de bajos fondos definitivo. Sin embargo, lo que comenzó como una alianza estratégica con el gigante asiático NetEase se ha transformado en una pesadilla legal y económica. El flujo de capital se cortará oficialmente en mayo de 2026, dejando una incógnita sobre el destino de una de las producciones más esperadas del panorama asiático.
NetEase has informed employees at Nagoshi Studio, led by Yakuza/Like a Dragon creator Toshihiro Nagoshi that it will cease all funding.
It is only open to negotiations if the studio can pay its way out, they said. pic.twitter.com/gru13YQkNu
— Pirat_Nation 🔴 (@Pirat_Nation) March 7, 2026
El precio del realismo: Una factura de 7.000 millones de yenes
El conflicto estalló cuando los presupuestos iniciales se vieron desbordados por las exigencias técnicas del proyecto. Según informes de Bloomberg, la finalización de ‘Gang of Dragon’ requiere una inyección adicional de aproximadamente 44,4 millones de dólares (unos 7.000 millones de yenes). Esta cifra ha sido el detonante para que NetEase decida retirar su apoyo, considerando que la rentabilidad del título podría estar en riesgo ante unos costes de desarrollo que no dejan de escalar.
La propuesta de Nagoshi no es modesta: el juego busca recrear con una precisión casi fotográfica distritos reales de Tokio, centrando su jugabilidad en un sistema de combate cuerpo a cuerpo visceral y persecuciones cinemáticas. Para dar vida a esta historia de redención y violencia, el estudio contrató a la estrella surcoreana Ma Dong-seok (Train to Busan), cuya imagen y movimientos son la pieza central de un título que ahora se encuentra en un limbo financiero.
Nagoshi Studio: Entre la espada y la pared de NetEase
La situación es más compleja que la simple búsqueda de un nuevo editor. Debido a la estructura societaria del estudio, Nagoshi Studio no puede simplemente romper vínculos y llevarse el proyecto a otra parte. Al pertenecer parcialmente a NetEase, cualquier intento de independencia o cambio de socio implicaría el pago de una compensación millonaria a la corporación china. Este «derecho de rescate» complica enormemente la entrada de nuevos inversores, quienes tendrían que asumir no solo el desarrollo restante, sino también la deuda de salida.
Toshihiro Nagoshi lleva meses manteniendo reuniones discretas con potenciales socios, pero hasta la fecha no se ha concretado ningún acuerdo que garantice la supervivencia de la empresa. Si no se encuentra una solución antes de que expire el plazo en mayo, el estudio que nació para revolucionar el género criminal podría desaparecer sin haber lanzado su primer gran éxito. El destino de Ma Dong-seok en el mundo de los videojuegos y la visión de un Tokio hiperrealista dependen ahora de una firma en un contrato que todavía no llega.