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De la ficción a la realidad: Adin Ross compra la casa de Walter White por 1.3 millones de dólares

La icónica residencia de 'Breaking Bad' en Albuquerque finalmente tiene nuevo dueño. El polémico streamer Adin Ross se impuso en una guerra de ofertas para adquirir la propiedad, prometiendo transformarla en una réplica exacta del set de la serie.

Tras años de lidiar con fans lanzando pizzas al tejado y un flujo constante de turistas, la familia Padilla ha logrado vender la propiedad más famosa de Nuevo México. Aunque inicialmente se listó por una cifra ambiciosa de 4 millones de dólares, la venta se cerró este febrero de 2026 por 1.3 millones, una cantidad que sigue triplicando el valor de mercado de otras viviendas similares en la zona.

La operación, gestionada por Alicia Feil de Keller Williams Realty, atrajo a más de 20 postores en tiempo récord una vez que el precio se ajustó a una base más competitiva. «El interés global es un testamento a la calidad del show y a la devoción atemporal de sus fans», comentó la agente inmobiliaria al Albuquerque Journal.

El ambicioso plan de Adin Ross

Durante una de sus transmisiones en vivo, Ross confirmó la compra y detalló sus planes para la vivienda de 177 metros cuadrados:

  • Reconstrucción total: El streamer planea contratar constructores para rediseñar el interior y crear una réplica «uno a uno» de cómo lucía la casa en la serie de AMC. Cabe recordar que la mayoría de los interiores originales de la serie se grabaron en estudios de sonido, no dentro de la casa real.

  • Contenido digital: Ross pretende utilizar la casa como base para futuras transmisiones y colaboraciones relacionadas con el universo de Breaking Bad.

  • El dilema de la pizza: Aún no está claro si el nuevo dueño permitirá el acceso a los fans o si mantendrá la famosa valla metálica instalada por los dueños anteriores para evitar el acoso constante.

El fin de una era para los antiguos dueños

Para la familia que poseyó la casa durante más de 50 años, la venta supone un alivio agridulce. Joanne Quintana y sus hermanos pasaron la última década instalando medidas de seguridad extremas, desde cámaras hasta una verja de hierro, e incluso tuvieron que llamar al escuadrón antibombas tras recibir paquetes dirigidos a «Walter White».

«Es un alivio», confesó Eric Padilla. «Funcionó para nuestro beneficio y estamos listos para que alguien más la disfrute».

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