La nueva «norma» de los presupuestos faraónicos
Lo que hace una década se consideraba un presupuesto excepcional, hoy es el requisito mínimo para entrar en la liga de los grandes lanzamientos. Según un reciente informe del periodista de Bloomberg, Jason Schreier, la cifra de 300 millones de dólares se ha convertido en el estándar para los proyectos AAA desarrollados en Estados Unidos y Canadá.
Este fenómeno no es nuevo, pero su escalada es alarmante. El gasto no se diluye en marketing o bonificaciones a directivos —que van por separado—, sino que se concentra en la mano de obra y costes operativos. Para que un juego de este calibre sea mínimamente rentable vendiéndose a 70 €, necesita despachar más de 6 millones de copias solo para cubrir los gastos de desarrollo, sin contar los cientos de millones adicionales que suelen invertirse en publicidad global.
🚨 OJO 🚨
Jason Schreier afirma que en Estados Unidos y Canadá el presupuesto de un juego AAA está superando los 300 millones de dólares.
A estas alturas ya es insostenible, la burbuja explotará en cualquier momento. pic.twitter.com/u10ts2jJ2Z
— Noticias PlayStation (@NotiPlay_) March 25, 2026
El caso Spider-Man y la sangría de Call of Duty
Los datos filtrados y confirmados en los últimos años dibujan un panorama de riesgo extremo para los editores:
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Marvel’s Spider-Man 2: Costó aproximadamente 315 millones de dólares en 2023, triplicando el presupuesto de la primera entrega. A esto se sumaron los leoninos pagos de licencia a Marvel, reduciendo drásticamente el margen de beneficio para Sony.
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Call of Duty: La franquicia de Activision ha roto todos los techos de cristal. Modern Warfare (2019) superó los 640 millones, mientras que Black Ops Cold War (2020) sobrepasó los 700 millones sumando el soporte post-lanzamiento.
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Battlefield 6: Los rumores apuntan a que EA habría destinado más de 400 millones para intentar recuperar el trono de los shooters bélicos.
La desconexión con la audiencia: El diagnóstico de Denis Dyack
Ante este escenario, voces veteranas como la de Denis Dyack (creador de Legacy of Kain) han alzado la voz contra un modelo que consideran roto. Según Dyack, el problema no es solo el dinero, sino la rigidez creativa.
Los ciclos de desarrollo de 5 a 7 años impiden que los estudios reaccionen a las críticas o a los cambios en los gustos del público. Cuando un juego AAA sale a la venta, las decisiones de diseño se tomaron hace un lustro, en un contexto cultural y de mercado que ya no existe. Esto genera una frustración constante en los jugadores, que ven cómo los precios suben mientras la innovación se estanca en favor de «fórmulas seguras» que minimicen el riesgo de perder 300 millones.