Hoy resulta difícil imaginar un mundo en el que Kimetsu no Yaiba no fuera uno de los mayores referentes del anime moderno. Sus películas dominan la taquilla y cada nuevo estreno se convierte en un acontecimiento internacional. Sin embargo, el éxito de la obra de Koyoharu Gotōge no fue inmediato. Hubo un instante muy concreto que cambió para siempre la percepción de la serie y marcó el inicio de una historia que acabaría haciendo historia en la industria.
Un anime prometedor que encontró su gran momento cuando nadie lo esperaba
Durante mucho tiempo, las películas de anime con mayor recaudación de la historia estuvieron dominadas por obras como Your Name, de Makoto Shinkai, y El viaje de Chihiro, la inolvidable producción de Hayao Miyazaki. Ambas demostraron que la animación japonesa podía convertirse en un fenómeno internacional y emocionar a públicos de todas las edades.
Parecía complicado que alguien pudiera desbancarlas. Sin embargo, el fenómeno Kimetsu no Yaiba terminó cambiando todas las previsiones. Lo curioso es que, cuando su adaptación al anime debutó en abril de 2019, nada hacía pensar que acabaría protagonizando una de las mayores explosiones de popularidad que ha vivido el entretenimiento japonés.
El manga de Koyoharu Gotōge ya contaba con una base sólida de seguidores gracias a su publicación en Weekly Shonen Jump, pero todavía estaba lejos de convertirse en un fenómeno de masas. La llegada de la adaptación producida por Ufotable comenzó a atraer la atención del público gracias a su calidad visual, aunque durante las primeras semanas muchos la consideraban simplemente otra de las grandes apuestas de la temporada.
Todo cambió el 10 de agosto de 2019.
Ese día se emitió el episodio número 19, titulado Dios del Fuego (Hinokami), un capítulo que todavía hoy es recordado como uno de los momentos más importantes de la historia reciente del anime televisivo.
La escena que conquistó Internet y cambió el futuro de la franquicia
El episodio continuaba el intenso enfrentamiento en la Montaña Natagumo, donde Tanjiro debía hacer frente al poderoso demonio Rui mientras la batalla alcanzaba su punto más dramático.
La combinación de una animación extraordinaria, una dirección cinematográfica muy poco habitual para una serie semanal y una carga emocional que conectó inmediatamente con el público convirtió aquel combate en un auténtico fenómeno viral. Las imágenes comenzaron a circular por redes sociales y plataformas de vídeo, despertando la curiosidad de miles de personas que hasta ese momento no habían seguido la serie.
Más allá del espectacular apartado visual, el episodio logró algo mucho más importante: demostró que una producción televisiva podía alcanzar un nivel técnico comparable al de muchas películas de animación. Desde entonces, numerosos estudios han intentado acercarse al estándar que Ufotable estableció con aquella secuencia.
El impacto fue inmediato. La conversación alrededor de Kimetsu no Yaiba creció de manera exponencial y la serie dejó de ser una recomendación entre aficionados para convertirse en uno de los títulos imprescindibles del momento. Incluso personas que nunca habían mostrado interés por el anime decidieron darle una oportunidad después de escuchar el enorme revuelo generado por aquel episodio.
La situación también jugó a favor de la franquicia. Apenas unos meses después, la pandemia de COVID-19 llevó a millones de personas a pasar más tiempo en casa, impulsando el consumo de contenidos en plataformas de streaming. Kimetsu no Yaiba fue una de las grandes beneficiadas por ese contexto y consiguió ampliar todavía más su base de seguidores en todo el mundo.
Del fenómeno televisivo a conquistar la taquilla mundial
Con una comunidad de fans en constante crecimiento, el siguiente paso fue el estreno de Kimetsu no Yaiba: Tren infinito, una película que continuaba directamente los acontecimientos narrados en la primera temporada.
El resultado superó todas las expectativas. A pesar de las restricciones sanitarias que todavía afectaban a numerosos mercados, la cinta terminó recaudando 489,49 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en un acontecimiento histórico para la industria del anime.
Aquella marca parecía difícil de igualar, pero la franquicia volvió a romper todos los pronósticos con Kimetsu no Yaiba: La fortaleza infinita, que elevó el listón todavía más al superar los 793 millones de dólares de recaudación mundial y convertirse en la película de anime más taquillera de la historia.
Hoy, la saga protagonizada por Tanjiro Kamado representa la puerta de entrada al anime para millones de espectadores. Su mezcla de acción, emoción, drama familiar y un apartado visual sobresaliente ha conseguido conectar con varias generaciones de aficionados.
Sin embargo, resulta imposible hablar de este éxito sin mirar hacia atrás y recordar aquel episodio 19. Lo que comenzó como un espectacular enfrentamiento terminó transformándose en el momento que impulsó a Kimetsu no Yaiba hacia un éxito que muy pocos habrían imaginado cuando la serie comenzó su emisión en 2019.