Saltar al contenido

El director de Overwatch, Jeff Kaplan, rompe su silencio sobre su salida de Blizzard: “Había demasiado enfoque en ganar mucho dinero muy rápido”

Asegura que la presión por generar cada vez más beneficios fue aumentando con el tiempo.

Jeff Kaplan llevaba 19 años trabajando en Blizzard cuando abandonó la compañía de forma repentina en 2021. Era el director de Overwatch, la franquicia nueva más exitosa del estudio en muchos años, y terminó marchándose dos años antes del lanzamiento de su secuela. Ahora, casi cinco años después, ha revelado por fin por qué decidió irse. La respuesta apunta a problemas de gestión corporativa y a una presión cada vez mayor por generar enormes beneficios.

El Overwatch original se lanzó en 2016 en medio de una explosión de popularidad de los esports. Kaplan explicó que su intención era mantener el enfoque posterior al lanzamiento del juego en la introducción de nuevos eventos dentro del universo del título y actualizaciones constantes. Sin embargo, el impulso de Activision Blizzard por apostar con fuerza por el gaming competitivo desvió el tiempo y los recursos del equipo.

“Donde se nos fue de las manos fue en que había mucho entusiasmo por la Overwatch League, demasiado”, dijo Kaplan en una nueva entrevista con Lex Fridman. “Se promocionó en exceso a quienes compraban los equipos. Hicieron una gira de presentaciones con diapositivas, y en una presentación puedes poner cualquier cosa y vender cualquier cosa. Básicamente estaban vendiendo el Puente de Brooklyn, diciendo que la Overwatch League iba a ser más popular que la NFL”.

La creación de la Overwatch League, un sistema de franquicias en el que los equipos se vendían por millones de dólares, terminó convirtiéndose en un “castillo de naipes” que la compañía no pudo sostener. Activision Blizzard habría proyectado inicialmente ingresos de 125 millones de dólares a partir de esta iniciativa, un dinero que nunca llegó antes de que la liga fuera finalmente cerrada en 2023.

Cuando la liga no logró generar las ganancias prometidas a los propietarios de los equipos, comenzó a aumentar la presión para utilizar microtransacciones dentro del juego con el fin de impulsar los ingresos de los esports. Como resultado, recursos que podrían haberse destinado a crear nuevo contenido y mantener el juego dinámico terminaron dirigiéndose a oportunidades de monetización vinculadas al ámbito competitivo.

“Mis padres siempre decían que el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones; eso fue la Overwatch League y terminó siendo una carga enorme”, señaló Kaplan.

El equipo de Overwatch también tenía la tarea de desarrollar una secuela. A diferencia del Overwatch 2 que finalmente se lanzó en 2023, la visión original del proyecto apostaba por un fuerte componente PvE que conviviera con el competitivo PvP del juego. Sin embargo, tras el éxito del título original (que generó 1.000 millones de dólares en ingresos durante su primer año) y el ascenso de gigantes del modelo de servicio continuo como Fortnite, la presión por obtener beneficios cada vez mayores fue en aumento.

“Lo que finalmente me quebró y terminó con mi carrera en Blizzard fue que me llamaron a la oficina del director financiero”, explicó Kaplan. “Me sentó y me dio una fecha, que en ese momento era 2020 (luego se retrasaría a 2021), y me dijo: ‘Overwatch tiene que generar [censurado] en 2020, y cada año después necesita ingresos recurrentes de [censurado]’. Y luego me dijo: ‘Si no lo consigue, vamos a despedir a 1.000 personas, y eso será responsabilidad tuya’”, recordó Kaplan (las cifras fueron ocultadas debido a un acuerdo de confidencialidad). “Fue el mayor ‘que te den’ que he vivido en mi carrera. Se sentía surrealista estar en esa situación”.

Kaplan nunca menciona al ejecutivo por su nombre. En aquel momento, el director financiero de Activision Blizzard era Dennis Durkin. Él abandonó la compañía a principios de 2021, apenas un par de meses después que Kaplan. Según el ex presidente de Blizzard, Mike Ybarra, Durkin no era el ejecutivo al que Kaplan se refería.

La experiencia de dejar Blizzard “me rompió”, afirmó el antiguo director de Overwatch. También añadió que le gustaría que los desarrolladores de videojuegos fueran más conscientes de su valor y no entregaran “la gallina de los huevos de oro a personas que no la merecen”.

“Separarme de Blizzard fue una de las cosas más dolorosas”, concluyó. “Estaba muy triste cuando renuncié y no me di cuenta de lo roto que estaba hasta hace poco, cuando comprendí todo el proceso de duelo por el que había pasado”.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.

You May Also Like