La industria del videojuego sigue dejando noticias difíciles de explicar. En un momento en el que las compañías buscan ampliar su presencia con nuevos modelos de negocio y servicios de suscripción, incluso un lanzamiento que aparentemente funciona puede no garantizar el futuro de quienes lo desarrollan. Un nuevo caso vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de muchos estudios y demuestra que el éxito comercial no siempre se traduce en estabilidad para los equipos.

Un lanzamiento exitoso no habría sido suficiente para salvar al estudio

El pasado 11 de junio, Netflix amplió su catálogo de videojuegos con FIFA World Cup: Launch Edition, un título disponible exclusivamente para los suscriptores de su plataforma de juegos en la nube. Aunque el proyecto recibió críticas poco favorables por parte de la prensa especializada, principalmente por su apartado gráfico y algunas decisiones de jugabilidad, la propia compañía aseguró semanas después que el rendimiento del juego había superado las expectativas.

Según explicó Netflix durante el mes de julio, el título se convirtió en uno de los lanzamientos más exitosos dentro de su ecosistema de videojuegos, situándose entre las producciones con mejor desempeño desde que la empresa apostó por este segmento.

Sin embargo, ese aparente éxito no habría evitado un desenlace completamente inesperado.

Diversos trabajadores de Refractor Studios, el equipo responsable del desarrollo del juego, comenzaron a publicar durante el fin de semana mensajes en LinkedIn informando de que habían sido despedidos. Varios de esos testimonios apuntan además a que el estudio habría cerrado definitivamente poco después de finalizar el proyecto.

Hasta el momento no se ha confirmado cuántos empleados se han visto afectados por la medida, aunque las publicaciones de antiguos integrantes del equipo apuntan a un despido generalizado que habría dejado sin actividad a todo el estudio.

Los empleados señalan directamente a la empresa propietaria

La información publicada por distintos desarrolladores coincide en un mismo punto: el cierre habría sido consecuencia de la retirada de financiación por parte de Delphi Interactive, empresa que compartía la propiedad de Refractor Studios.

Delphi Interactive, fundada en 2020, se presenta como una compañía especializada en licenciar propiedades intelectuales y colaborar con otros estudios en el desarrollo de videojuegos. En su página oficial asegura estar «redefiniendo la forma en la que se crean los juegos AAA», una declaración que ahora contrasta con las circunstancias denunciadas por los propios trabajadores.

Uno de los primeros en hacer pública la situación fue el director artístico Barclay Chantel, quien afirmó que la empresa había retirado el apoyo económico inmediatamente después del lanzamiento del videojuego para Netflix. Según explicó, la decisión provocó el despido de todo el personal y aprovechó su publicación para recomendar a antiguos compañeros que buscan nuevas oportunidades laborales.

En la misma línea se expresó Nathan Potter, desarrollador full stack del estudio. El programador aseguró que, tras completar FIFA World Cup: Launch Edition, la empresa matriz retiró la financiación y procedió al despido de todo el equipo de desarrollo, incluyéndolo a él mismo. Potter también indicó que ya se encuentra buscando un nuevo puesto dentro de la industria del videojuego o del desarrollo de software.

Un nuevo ejemplo de la inestabilidad que atraviesa la industria

Por ahora, Delphi Interactive no ha ofrecido una explicación oficial sobre lo ocurrido. Diversos medios especializados han intentado contactar con la compañía para conocer su versión de los hechos y confirmar si el estudio ha cerrado definitivamente, aunque hasta el momento no existe una respuesta pública.

El caso vuelve a reflejar una tendencia que se ha repetido durante los últimos años en la industria del videojuego. Numerosos estudios han sufrido despidos o cierres poco después de completar proyectos importantes, incluso cuando estos han alcanzado buenos resultados comerciales o han sido respaldados públicamente por sus distribuidores.

La situación de Refractor Studios resulta especialmente llamativa porque coincide con las declaraciones de Netflix, que calificó FIFA World Cup: Launch Edition como uno de los mejores estrenos de su plataforma de juegos. Esa aparente contradicción alimenta las dudas sobre los criterios empresariales que terminan definiendo el futuro de muchos equipos de desarrollo.

Mientras no exista una comunicación oficial por parte de Delphi Interactive, todo apunta a que los profesionales responsables del proyecto deberán iniciar una nueva etapa lejos del estudio que dio vida al videojuego. Un desenlace que vuelve a evidenciar que, en el sector actual, completar con éxito un lanzamiento ya no garantiza la continuidad de quienes lo hacen posible.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.

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