Han pasado casi tres años desde que el género vivió uno de sus momentos más altos. Muchos pensaron que haría falta otra década para ver algo similar. Pero, mientras todas las miradas siguen puestas en los gigantes del rol occidental, un estudio europeo prepara un movimiento silencioso que podría cambiar la conversación. No se trata solo de gráficos, presupuesto o marketing. Se trata de reglas, decisiones y fidelidad absoluta al espíritu del tablero.
Una herencia imposible de ignorar
Cuando Baldur’s Gate 3 llegó al mercado, no solo conquistó premios. Redefinió las expectativas. Ganó múltiples reconocimientos a Juego del Año y colocó a Larian Studios en una posición privilegiada dentro de la industria. Para muchos jugadores, el listón quedó tan alto que parecía improbable que otro CRPG pudiera alcanzarlo en tan poco tiempo.
La lógica indicaba que la próxima gran revolución vendría del propio estudio belga, quizá con un nuevo Divinity: Original Sin o con una propuesta todavía más ambiciosa. Sin embargo, el próximo contendiente no llega desde un gigante consolidado, sino desde un equipo que ya había demostrado entender algo fundamental: el corazón de Dungeons & Dragons no está solo en la narrativa, sino en sus sistemas.
Ahí es donde entra en escena Solasta 2, la nueva apuesta de Tactical Adventures. Su lanzamiento en acceso anticipado está previsto para el 12 de marzo, y ya cuenta con una demo pública en Steam que permite intuir hacia dónde apunta esta secuela. Pero lo que realmente está generando conversación no es su apartado visual ni su tamaño, sino algo mucho más específico y técnico.
La mecánica que puede cambiarlo todo
En una de sus actualizaciones de desarrollo más recientes, el estudio reveló un detalle que ha hecho que muchos veteranos del rol levanten la ceja. Se trata de la implementación profunda de una mecánica clásica de la quinta edición de Dungeons & Dragons: la Ready Action.
Sobre el papel puede sonar menor. En la práctica, no lo es. Esta función permite preparar una acción y ejecutarla cuando se cumpla una condición concreta, como que un enemigo entre en tu rango de ataque. Es una pieza clave en el juego de mesa porque introduce anticipación, estrategia y lectura del campo de batalla.
Lo sorprendente es que, a diferencia de lo que ocurrió en Baldur’s Gate 3, aquí no se trata de una versión limitada. En la primera entrega, Solasta: Crown of the Magister, la Ready Action estaba restringida a ataques básicos o trucos sencillos. Ahora el objetivo es mucho más ambicioso: que la mayoría de acciones y hechizos de objetivo único puedan prepararse con antelación.
Eso abre un abanico táctico enorme. Desde lanzar una curación en el momento exacto en que un aliado caiga herido, hasta desencadenar un conjuro ofensivo justo cuando el enemigo cruce una línea invisible. La diferencia no es cosmética; afecta directamente al ritmo del combate y a la profundidad estratégica.
En un género donde cada decisión importa, ampliar esta fidelidad al reglamento original puede convertirse en un argumento de peso para quienes buscan una experiencia lo más cercana posible al tablero físico.
Más ambición, más voces conocidas y un mapa que crece
La apuesta de esta secuela no se limita a una mecánica. El estudio también ha insinuado mejoras en el tamaño del mapa, en la escala de la aventura y en la densidad de opciones disponibles para el jugador. La intención es clara: no ser solo “más de lo mismo”, sino expandir el concepto original.
Además, la campaña de promoción ha sumado nombres reconocibles. Entre las voces confirmadas están Ben Starr, conocido por interpretar a Clive en Final Fantasy XVI, y Devora Wilde, quien dio vida a Lae’zel en Baldur’s Gate 3. Su participación no es un simple reclamo publicitario: refuerza la sensación de que el proyecto quiere competir en las grandes ligas.
El acceso anticipado será la primera gran prueba. Ahí se medirá no solo la estabilidad técnica, sino la recepción de una comunidad especialmente exigente. Porque si algo ha demostrado el auge reciente del rol occidental es que los jugadores ya no se conforman con aproximaciones superficiales al sistema de D&D.
La pregunta que flota en el aire no es si Solasta 2 será bueno. Es si logrará posicionarse como el referente para quienes priorizan la pureza de reglas sobre el espectáculo. Y esa es una batalla que podría redefinir el futuro inmediato del género.