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El sueño VR de Meta se desmorona. Twisted Pixel y Sanzaru, entre despidos y cierres inminentes

Mientras la compañía gira su foco hacia la inteligencia artificial, sus estudios de videojuegos en realidad virtual enfrentan el golpe más duro desde la creación de Reality Labs.

Meta vuelve a sacudir a la industria del videojuego, y esta vez el impacto se siente en uno de los frentes donde más había apostado: la realidad virtual. En las últimas horas, desarrolladores de Twisted Pixel y Sanzaru Games, dos de los estudios de VR más importantes bajo el paraguas de Meta, confirmaron públicamente que fueron despedidos en el marco de una nueva ola de recortes. En algunos casos, los propios empleados sugieren que los estudios podrían estar cerrando por completo.

“Parece que todo el estudio fue cerrado”

El martes 13 de enero, los mensajes comenzaron a multiplicarse. Ray West, diseñador senior en Sanzaru, escribió en LinkedIn que varios estudios de Meta habían sido cerrados, incluyendo el suyo. Describió al equipo como “una potencia de talento” y lamentó el final abrupto del proyecto. Poco después, otro desarrollador publicó en X que tanto Twisted Pixel como Sanzaru habían sido cerrados. Kathryn Yu, diseñadora de gameplay en Twisted Pixel, confirmó en Bluesky que fue parte de los despidos y que ya estaba buscando un nuevo rol.

No se trata de un par de salidas aisladas. El patrón que se desprende de los mensajes es el de recortes profundos y simultáneos. Algunos empleados hablan directamente de cierre total de estudios. Otros, de despidos masivos. Meta no ha desmentido ninguna de las versiones, lo que deja un vacío informativo que, en este contexto, se llena con preocupación.

Los estudios que sostenían la apuesta de Meta por el VR

El golpe no es menor. Sanzaru Games fue adquirida por Meta en 2020, tras el éxito de Asgard’s Wrath, uno de los títulos de realidad virtual mejor valorados de los últimos años. El estudio lanzó una secuela que se convirtió en juego de regalo con el lanzamiento de Quest 3 en diciembre de 2023, una señal clara de su peso estratégico dentro del ecosistema.

Twisted Pixel, por su parte, tenía una trayectoria sólida mucho antes de entrar en el mundo VR, con títulos como Splosion Man o Lococycle. Meta lo compró en 2021 para reforzar su catálogo exclusivo de Quest y fue el estudio detrás de Deadpool VR, uno de los lanzamientos más llamativos del año pasado.

Que ambos equipos estén ahora bajo amenaza no es solo un ajuste interno: es una señal fuerte de que la estrategia de contenido exclusivo para VR está perdiendo prioridad.

Reality Labs, pérdidas y cambio de rumbo

El contexto financiero ayuda a entender el movimiento. Reality Labs, la división de Meta dedicada al metaverso y la realidad virtual, ha sido un pozo de inversión constante. Según reportes recientes, el área perdió alrededor de 4.000 millones de dólares, lo que llevó a la compañía a replantear su enfoque. La nueva prioridad es clara: inteligencia artificial y realidad aumentada.

Meta habría planificado recortar entre el 10 y el 15% de Reality Labs, un sector que incluye unos 15.000 empleados y varios estudios de desarrollo. En ese escenario, los equipos de videojuegos parecen ser los primeros sacrificados. No porque no sean valiosos, sino porque no encajan del todo en la narrativa actual de la empresa: menos metaverso, más IA.

Del metaverso a la IA: un giro que deja víctimas

Durante años, Mark Zuckerberg defendió la realidad virtual como el futuro de la interacción digital. Se compraron estudios, se financiaron juegos exclusivos y se construyó un ecosistema alrededor de Quest. Hoy, el discurso cambió. La IA es la nueva frontera. Y cuando una empresa del tamaño de Meta gira el timón, lo hace sin demasiados miramientos.

Los despidos en Twisted Pixel y Sanzaru encajan perfectamente en ese cambio de prioridades. No es un problema de calidad: ambos estudios venían entregando productos sólidos. Es un problema de dirección estratégica. El VR ya no es el centro del relato.

El mensaje implícito a la industria

Aunque Meta no haya confirmado cierres oficiales, el impacto simbólico ya está hecho. Para muchos desarrolladores, el mensaje es inquietante: incluso los estudios internos, incluso los equipos adquiridos con grandes expectativas, pueden desaparecer cuando la narrativa corporativa cambia.

Esto no afecta solo a los empleados despedidos. Afecta a la confianza de los estudios externos, a los desarrolladores independientes que apostaron por Quest y a todo un ecosistema que creció alrededor de la promesa de un metaverso sostenido por uno de los gigantes tecnológicos del planeta.

Un síntoma más de una industria en ajuste

Lo que ocurre en Meta no es un caso aislado. La industria del videojuego lleva más de un año en modo recorte: cierres de estudios, despidos masivos, proyectos cancelados. La diferencia es que aquí se trata de uno de los actores más poderosos del sector tecnológico, y de un área que hasta hace poco era presentada como “el futuro”.

Que Twisted Pixel y Sanzaru estén ahora en la cuerda floja no solo habla de Meta. Habla de un modelo que está siendo revisado a gran velocidad. El metaverso, al menos en la forma en que se vendió, ya no es intocable.

El final de una era… o solo un repliegue

Sin confirmación oficial, todavía queda margen para matices. Puede que algunos equipos se reestructuren. Puede que otros se integren en nuevas divisiones. Pero el golpe ya está dado. Y para muchos, es difícil no leer esto como el comienzo del fin de la gran apuesta de Meta por los videojuegos en VR.

El sueño del metaverso no murió hoy. Pero acaba de perder a dos de sus pilares más visibles.

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