Mientras gran parte de la industria sigue apostando por shooters cada vez más competitivos y medidos, algunos desarrolladores independientes comenzaron a mirar hacia otra dirección. La nostalgia por los FPS clásicos volvió a crecer en los últimos años, pero pocos proyectos parecen llevar esa idea tan lejos como este nuevo título. Con inspiración directa en los juegos de los años 90 y sistemas roguelike diseñados para romper cualquier equilibrio posible, la propuesta apunta a convertir cada partida en un espectáculo de destrucción constante.
Un FPS frenético que quiere recuperar la velocidad brutal de los clásicos
Desde su primer adelanto, Incineration Productions dejó claro que no busca crear un shooter tradicional. Everything is Gun! está construido alrededor de una idea muy concreta: recuperar la agresividad y el ritmo salvaje que definieron a títulos históricos como Doom, Quake o Unreal Tournament, aunque mezclando esa base con mecánicas modernas capaces de volver completamente impredecible cada enfrentamiento.
La historia llevará a los jugadores hasta A1-KTRZ, un planeta prisión convertido en entretenimiento para millones de espectadores. Allí, sobrevivir no dependerá únicamente de la puntería. El movimiento tendrá un papel central y prácticamente obligatorio. Saltar, deslizarse y atravesar escenarios a máxima velocidad será la única manera de escapar del caos constante que domina cada mapa.
El estudio explicó que el bunny hopping será una de las mecánicas fundamentales de la experiencia. La intención es que los jugadores nunca permanezcan quietos demasiado tiempo. Cada sala está diseñada para empujar al usuario hacia adelante mientras hordas de enemigos, explosiones y proyectiles ocupan la pantalla casi sin descanso.
Pero el proyecto también quiere recuperar algo que muchos fanáticos sienten perdido en los shooters modernos: la sensación de dominio mecánico. El cofundador Yuriy Popov comentó que gran parte de la inspiración nació como reacción a experiencias demasiado “seguras” y limitadas. El objetivo es permitir que el jugador experimente una sensación constante de riesgo, improvisación y caos absoluto.
Los escenarios generados dinámicamente refuerzan todavía más esa filosofía. Cada partida reorganiza rutas, zonas de combate y habitaciones, obligando a adaptarse permanentemente. No habrá patrones totalmente predecibles ni estrategias universales. Todo apunta a una experiencia donde sobrevivir depende tanto de los reflejos como de la capacidad para reaccionar rápidamente frente a situaciones absurdas.
Las builds exageradas convierten las armas en máquinas de destrucción masiva
Uno de los aspectos más llamativos del proyecto aparece en su sistema de progresión. En lugar de ofrecer mejoras pequeñas o estadísticas moderadas, el juego apuesta por mutaciones extremas inspiradas directamente en The Binding of Isaac. Aquí las armas pueden transformarse hasta el punto de romper por completo el equilibrio de la partida.
Los desarrolladores describen este sistema como “Isaac-style synergies”, una mecánica diseñada para generar combinaciones cada vez más absurdas. Un arma básica puede terminar disparando proyectiles que rebotan por toda la habitación, generar explosiones químicas o provocar reacciones en cadena capaces de destruir enemigos y partes del escenario al mismo tiempo.
La intención es que ninguna partida se sienta igual a la anterior. Los jugadores deberán experimentar constantemente para descubrir configuraciones cada vez más caóticas y devastadoras. No se trata de encontrar una build equilibrada, sino de empujar las mecánicas hasta niveles completamente exagerados.
Entre las habilidades adelantadas por el estudio aparecen municiones corrosivas, disparos perforantes y efectos capaces de transformar enemigos eliminados en nuevas bombas vivientes. Todo esto ocurre mientras el jugador se mueve a velocidades altísimas intentando sobrevivir en escenarios cada vez más violentos.
Esa filosofía también cambia la manera en la que se desarrolla el combate. En muchos shooters tradicionales el ritmo se basa en cobertura y precisión controlada, pero aquí el caos es parte central de la experiencia. Los enfrentamientos parecen diseñados para que la pantalla se convierta rápidamente en una lluvia constante de proyectiles, explosiones y enemigos explotando en distintas direcciones.
El resultado es una propuesta extremadamente agresiva donde improvisar será tan importante como apuntar correctamente. Cada mejora puede alterar completamente el comportamiento de las armas y convertir una partida relativamente estable en una locura imposible de controlar pocos minutos después.
Twitch, Ghost Bosses y partidas impredecibles buscan crear un espectáculo constante
Además de la acción frenética, el estudio también quiere convertir el juego en una experiencia social mucho más dinámica. Una de las funciones más curiosas será el sistema de “Ghost Bosses”, enemigos creados directamente a partir de partidas reales de otros usuarios.
Cuando alguien complete una sesión especialmente poderosa, el juego registrará automáticamente su build, movimientos y equipamiento. Más adelante, esa configuración podrá aparecer invadiendo la partida de otro jugador bajo la forma de un jefe controlado por inteligencia artificial.
Esto significa que cada usuario podrá enfrentarse a versiones digitales de builds completamente rotas diseñadas por otras personas. Según el estudio, la intención es que las partidas generen encuentros inesperados y que la comunidad participe indirectamente en el caos de otros jugadores.
La integración con Twitch será otro punto importante del proyecto. Incineration Productions confirmó que los espectadores podrán modificar las partidas en tiempo real activando trampas, ayudas especiales o eventos capaces de alterar completamente el desarrollo de cada combate. La idea es transformar cada transmisión en un espectáculo impredecible donde streamer y audiencia compartan el mismo caos.
Por ahora, el lanzamiento está previsto únicamente para PC a través de Steam y llegará durante el cuarto trimestre de 2027. Aun así, el estudio insiste en que la versión mostrada hasta ahora representa apenas una etapa temprana del desarrollo.
La ambición detrás del proyecto parece clara: construir un shooter más rápido, más brutal y mucho menos controlado que la mayoría de propuestas actuales. Y viendo el nivel de destrucción y velocidad mostrado en sus primeros avances, Everything is Gun! parece decidido a llevar esa idea hasta el límite.