Durante años, el desarrollo de videojuegos de gran presupuesto ha estado dominado por estudios de Estados Unidos, Japón y, más recientemente, Europa. Sin embargo, el aumento constante de los costes está obligando a la industria a replantearse cómo se crean los grandes lanzamientos. Mientras muchos señalan a la inteligencia artificial como la próxima revolución, otros creen que el verdadero cambio llegará desde un lugar completamente distinto y que podría transformar para siempre la producción de videojuegos.
Un desarrollador cree que India está a punto de cambiar las reglas del desarrollo AAA
Los presupuestos de los videojuegos de gran escala no han dejado de crecer durante la última década. Hoy resulta habitual que una superproducción supere los cien millones de dólares, una cifra que solo un reducido grupo de editoras puede asumir sin comprometer su estabilidad financiera.
Ante este escenario, la industria busca alternativas para contener el gasto. Aunque gran parte del debate se centra actualmente en la inteligencia artificial generativa y su posible impacto en la producción, hay quienes consideran que la verdadera revolución llegará por otro camino.
Ese es el caso de Varun Mayya, cofundador del estudio AEOS Games, quien durante una entrevista con el canal Kiwi Talkz explicó por qué está convencido de que India desempeñará un papel protagonista en el futuro del desarrollo de videojuegos.
Según el creativo, el principal problema del mercado actual es el enorme coste de producir un título AAA. En su opinión, si la inversión necesaria para desarrollar un videojuego pudiera reducirse de unos 100 millones de dólares a apenas 10 millones, el funcionamiento de toda la industria cambiaría de forma radical.
Mayya sostiene que, dentro de ese presupuesto, la parte correspondiente al desarrollo representa aproximadamente una cuarta parte del coste total. Esto significa que producir un videojuego con estándares comparables a los occidentales desde India supondría una inversión cercana a los 2,5 millones de dólares, una cifra muy inferior a la que manejan los grandes estudios estadounidenses.
Para el desarrollador, esta diferencia abriría dos caminos paralelos. Por un lado, aumentaría la subcontratación de equipos indios por parte de grandes editoras internacionales. Por otro, permitiría que los propios estudios del país desarrollaran videojuegos capaces de competir con las grandes producciones occidentales, pero con precios mucho más competitivos.
La externalización podría convertirse en una práctica habitual
La idea de trasladar parte del desarrollo a otros países no resulta nueva dentro de la industria tecnológica, pero Mayya cree que en los videojuegos este fenómeno apenas ha comenzado.
En su opinión, muchas compañías occidentales terminarán delegando tareas como animación, modelado, efectos visuales o creación artística en estudios especializados de India con el objetivo de reducir costes de producción.
Sin embargo, ese ahorro no implicaría necesariamente una rebaja para el consumidor. Aunque los gastos de desarrollo disminuyeran considerablemente, nada garantiza que las grandes editoras decidieran vender esos juegos a un precio inferior. Lo más probable, según este escenario, es que los títulos continúen llegando al mercado por 70 u 80 dólares, aumentando así el margen de beneficio de las compañías.
La situación sería distinta para los estudios indios que publiquen sus propios proyectos.
Mayya pone como ejemplo el caso de Unleash the Avatar, considerado el primer gran videojuego AAA desarrollado íntegramente en India. Gracias a unos costes de producción mucho más bajos, este tipo de proyectos podría comercializarse a precios cercanos a los 50 euros en mercados internacionales, manteniendo al mismo tiempo un nivel de calidad competitivo.
El propio desarrollador asegura que en India ya existen títulos que se venden por entre 25 y 30 dólares y ofrecen una cantidad de contenido comparable a la de producciones mucho más caras lanzadas en Occidente.
El talento creativo seguirá siendo el verdadero desafío
Pese al optimismo sobre el crecimiento de la industria india, Mayya reconoce que todavía existen importantes barreras que superar.
Una de ellas tiene que ver con la escasez de recursos especializados para desarrollar videojuegos ambientados en la cultura india. Plataformas como Fab, el marketplace de recursos digitales para Unreal Engine, cuentan con abundante contenido inspirado en escenarios occidentales o japoneses, mientras que los materiales relacionados con India siguen siendo muy limitados.
El creativo también se muestra especialmente crítico con buena parte de los recursos generados mediante inteligencia artificial, que considera insuficientes para construir producciones de gran calidad.
Por ese motivo, AEOS Games ha optado por apoyarse en técnicas como la fotogrametría, escaneando localizaciones reales para recrear escenarios con un elevado nivel de detalle en lugar de depender de bibliotecas digitales.
Más allá de la tecnología, Mayya cree que el verdadero potencial reside en un modelo de colaboración global. Imagina un futuro donde una persona con una gran idea pueda diseñar el concepto de un videojuego desde cualquier parte del mundo y confiar el desarrollo técnico a equipos especializados en India, reduciendo enormemente la inversión necesaria para convertir ese proyecto en realidad.
Aun así, el desarrollador insiste en que los videojuegos seguirán necesitando algo que ninguna herramienta puede sustituir: la creatividad.
Como ejemplo, compara la situación con la literatura. Publicar un libro nunca ha sido técnicamente complicado, pero eso no significa que cualquiera pueda crear un universo como el de Harry Potter. Del mismo modo, disponer de equipos más baratos o herramientas más avanzadas no garantiza el nacimiento de grandes videojuegos si detrás no existe una idea realmente capaz de conectar con los jugadores.
Sea cual sea la evolución de la industria, India parece decidida a convertirse en uno de los nuevos protagonistas del desarrollo mundial. Y si las previsiones de algunos de sus principales estudios terminan cumpliéndose, el mapa de la producción de videojuegos podría cambiar mucho antes de lo que muchos imaginan.