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La película de terror donde una estrella del fútbol americano convierte el entrenamiento en una pesadilla psicológica

Un joven mariscal de campo lesionado recibe la oportunidad de entrenar con su máximo ídolo antes del Draft profesional. Pero el retiro privado del legendario jugador pronto revela algo mucho más perturbador que simples métodos extremos de entrenamiento.

Las películas deportivas suelen hablar de superación, disciplina y sacrificio. Las de terror psicológico, en cambio, exploran obsesiones, manipulación y miedo. Esta nueva producción decide mezclar ambos mundos de una forma bastante incómoda y convierte el sueño de llegar al profesionalismo en una experiencia cada vez más perturbadora.

La historia sigue a Cameron Cade, un prometedor mariscal de campo cuya vida gira completamente alrededor del fútbol americano. Todo parece encaminado hacia el éxito hasta que una grave lesión amenaza con destruir sus posibilidades de entrar al Draft profesional.

En medio de la desesperación aparece una oportunidad imposible de rechazar.

Isaiah White, una leyenda absoluta del deporte y figura idolatrada por millones, invita personalmente a Cam a entrenar en un complejo privado alejado de todo. Lo que inicialmente parece un programa intensivo de recuperación y preparación mental rápidamente comienza a mostrar señales extrañas.

Las reglas del lugar son cada vez más rígidas. El entrenamiento se vuelve brutal. Y la admiración que Cam sentía por su ídolo empieza lentamente a transformarse en miedo.

Aislado del mundo exterior y obsesionado con recuperar su carrera, el protagonista termina atrapado en una dinámica psicológica donde ya no resulta fácil distinguir entre motivación, manipulación y control absoluto.

Y cuanto más intenta demostrar que merece convertirse en una estrella, más evidente se vuelve que Isaiah White tiene planes mucho más oscuros.

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© Universal Pictures México

Un thriller psicológico donde el deporte se transforma en una herramienta de manipulación

Him: El elegido utiliza el universo del fútbol americano como excusa para explorar algo mucho más inquietante: la obsesión por el éxito y el poder que ciertas figuras ejercen sobre quienes sueñan con llegar a la cima.

La película juega constantemente con la relación entre Cam y su mentor. Al principio, Isaiah White aparece como la representación máxima del triunfo deportivo: carismático, respetado y aparentemente dispuesto a ayudar al joven atleta a reconstruir su futuro.

Pero poco a poco comienzan a aparecer comportamientos extraños, métodos extremos y una necesidad enfermiza de controlar cada aspecto de la vida de Cam.

Marlon Wayans sorprende especialmente porque abandona casi por completo el tono cómico por el que suele ser reconocido y construye un personaje mucho más inquietante y ambiguo. Su interpretación se mueve constantemente entre la figura paternal, el entrenador obsesivo y algo mucho más peligroso.

La película aprovecha el aislamiento del complejo de entrenamiento para aumentar la sensación de paranoia. No hay escapatoria fácil, no existen testigos y el protagonista comienza a perder lentamente la capacidad de confiar en sus propias percepciones.

Visualmente, el film mezcla entrenamientos físicos intensos con escenas cada vez más surrealistas y perturbadoras. Los ejercicios dejan de parecer simples rutinas deportivas y empiezan a sentirse como rituales diseñados para quebrar psicológicamente al protagonista.

Y justamente ahí aparece uno de los elementos más incómodos de toda la historia: la idea de cuánto está dispuesto a sacrificar alguien con tal de alcanzar el éxito.

Una mezcla inquietante entre obsesión deportiva, culto y terror psicológico

A diferencia de otros thrillers deportivos centrados únicamente en la competencia, Him: El elegido transforma la figura del mentor en una amenaza constante.

La película explora cómo ciertos atletas terminan construyendo toda su identidad alrededor del rendimiento y cómo eso puede convertirlos en personas extremadamente vulnerables frente a figuras de autoridad o ídolos que prometen ayudarlos a triunfar.

El personaje de Cameron Cade representa justamente esa obsesión. Después de la lesión, siente que perdió el control de su vida y ve en Isaiah White la última oportunidad para recuperar su sueño. Esa desesperación termina siendo la puerta de entrada perfecta para la manipulación psicológica.

Otro aspecto llamativo es cómo el film utiliza elementos propios del cine de culto y del horror psicológico más moderno. Hay momentos donde la historia deja de sentirse como un drama deportivo y empieza a transformarse en algo mucho más oscuro, casi pesadillesco.

La tensión también crece porque la película nunca revela demasiado rápido cuáles son las verdaderas intenciones del mentor. Durante buena parte de la trama, el espectador acompaña la confusión del protagonista, dudando constantemente sobre qué es real y qué forma parte de una manipulación cuidadosamente diseñada.

Para quienes disfrutan de películas que mezclan deporte, tensión psicológica y relaciones enfermizas entre maestros y discípulos, esta propuesta apuesta por una combinación bastante distinta a lo habitual dentro del género.

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