Durante muchos años, lo más aterrador del solitario en tu computadora era la inquietante ilustración pixelada del castillo creada por Susan Kare para Windows 3.0. O quizá aquella versión que Donald Rumsfeld lanzó en la tienda de aplicaciones hace una década. Sea como sea, ese debate ya quedó atrás. Un nuevo meta-juego de terror de los creadores de Home Safety Hotline no solo es el solitario más espeluznante hasta la fecha, también es el más prohibido.
En Forbidden Solitaire, has conseguido una pieza de polémico software de los años 90. Un brutal y sangriento juego de cartas de fantasía que recuerdas haberte asustado cuando eras niño, aunque nunca llegaste a verlo fuera de anuncios en revistas. Al principio, se creía que su rareza se debía a su mala fama: padres y grupos defensores indignados porque algún estudio se hubiera atrevido a corromper la inocencia del solitario con una propuesta empapada en sangre y vísceras. Mientras te adentras en el juego, tu hermana inicia su propia investigación, convencida de que la infamia de Solitaire va mucho más allá de una campaña publicitaria y se relaciona con una extraña serie de muertes rituales.
Entre los mensajes de la historia con tu hermana, avanzas cada vez más en la mazmorra solitaria. Cada acción dentro de ese oscuro refugio (desde combatir necrófagos, escabullirte de guardias o conjurar hechizos) se realiza mediante un rompecabezas basado en el célebre pasatiempo de la baraja estándar. Apiladas unas sobre otras, a menudo en patrones ornamentados, solo puedes retirar cartas cuyo valor sea inmediatamente superior o inferior al de la carta que tienes en la mano. Si eliges bien, puedes encadenar combos más poderosos o cargar ataques mágicos.
A medida que progresas, conseguirás distintos tipos de comodines que pueden ser clave para sobrevivir, aunque reservarlos para el momento adecuado también supone un desafío. Además, puedes acumular gemas mágicas para mejoras permanentes, incrustándolas de forma grotesca en la carne de tu mano. Muchos encuentros introducen nuevas condiciones y peligros, así que ignorar estas mejoras puede salir caro. Algunas cartas pueden estar bloqueadas, malditas o envenenadas, drenando tu salud o complicando cada vez que robas de tu reserva.
Hay mucho que recuerda a los juegos de Daniel Mullins, como Pony Island o Inscryption, aunque curiosamente no tanto por el lado de los juegos de cartas, sino más bien por el de “viejos juegos de PC perdidos infestados por entidades malignas”. Como el solitario clásico, Forbidden Solitaire puede resultar incluso meditativo, y encontrar una buena cadena de movimientos capaz de desatar combos es donde llegan los mayores sobresaltos jugables. Pero su gran atractivo está en la presentación: una obra profundamente maldita y saturada, con un estilo que evoca los trabajos de Jim Ludtke como Bad Day on the Midway, acompañada por un apartado sonoro sobresaliente que consigue erizarte la piel.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.