Xbox atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Despidos masivos, estudios que abandonan la compañía y una profunda reorganización han sacudido a la división de videojuegos de Microsoft. En medio de este escenario, una de las voces que mejor conoce el funcionamiento interno de la marca ha compartido una explicación que no dejará indiferente a nadie y que podría cambiar la forma en la que muchos interpretan esta crisis.

Un antiguo responsable de Forza Horizon cree haber encontrado el origen del problema

Las consecuencias del denominado reinicio de Xbox siguen acumulándose. Tras meses marcados por despidos, cancelaciones y una reestructuración sin precedentes, comienzan a surgir opiniones de antiguos miembros de la compañía que intentan explicar cómo se llegó a esta situación.

Uno de ellos es Mike Brown, quien ejerció como director creativo de Forza Horizon 5 antes de abandonar Playground Games para fundar Maverick Games, estudio que actualmente trabaja en el juego de conducción de mundo abierto Clutch. Durante una entrevista concedida a MinnMax, Brown compartió una reflexión que apunta directamente al modelo de negocio impulsado durante los últimos años por Microsoft.

Según el desarrollador, el principal problema no fue la idea detrás de Xbox Game Pass, sino que el servicio nunca consiguió atraer el volumen de suscriptores necesario para sostener las enormes inversiones realizadas por la compañía.

En su opinión, Microsoft apostó decididamente por convertir Game Pass en el centro de toda su estrategia. Para alimentar el catálogo adquirió numerosos estudios, financió decenas de proyectos y protagonizó una de las compras más importantes de la historia del sector con la adquisición de Activision Blizzard por cerca de 69.000 millones de dólares.

Brown considera que todo ese esfuerzo dependía de un crecimiento constante de usuarios que finalmente nunca llegó.

El creativo lamentó especialmente las consecuencias humanas que ha tenido esta situación. A su juicio, el cierre de estudios, las salidas de equipos completos y la pérdida de miles de puestos de trabajo representan el desenlace de una apuesta empresarial que perseguía beneficiar a los jugadores, pero que terminó sin alcanzar los resultados económicos esperados.

Una apuesta ambiciosa que no habría conseguido el respaldo esperado

Pese a sus críticas, Brown dejó claro que no considera que Game Pass fuera una mala idea. De hecho, defendió el concepto del servicio y aseguró que permitió sacar adelante numerosos videojuegos que probablemente nunca habrían encontrado financiación bajo un modelo más tradicional.

Desde su punto de vista, la propuesta de ofrecer una suscripción asequible con un catálogo variado era atractiva tanto para los jugadores como para los estudios. El problema habría sido exclusivamente financiero: el número de usuarios nunca alcanzó el umbral que justificara semejante inversión.

El exresponsable de Forza Horizon también admitió desconocer cuál era exactamente el objetivo interno de Microsoft, aunque cree evidente que las cifras obtenidas no bastaban para respaldar operaciones tan costosas como la compra de Activision Blizzard.

Curiosamente, su análisis coincide en gran medida con las declaraciones realizadas por la actual directora ejecutiva de Xbox, Asha Sharma. Al anunciar la profunda reestructuración de la división, la directiva reconoció públicamente que Game Pass no creció al ritmo previsto y que el negocio de Xbox atravesaba una situación financiera complicada.

Sharma explicó que Microsoft inició la actual generación de consolas con una posición más débil que la de sus principales competidores y con unos costes considerablemente superiores. Para revertir esa situación apostó por expandir Game Pass, lanzar más títulos en múltiples plataformas y aumentar considerablemente la inversión en contenidos, aunque los resultados obtenidos terminaron siendo inferiores a las previsiones iniciales.

Las cifras ayudan a entender por qué Microsoft ha cambiado de estrategia

Diversas informaciones publicadas durante los últimos meses permiten hacerse una idea del escenario que afronta Xbox.

De acuerdo con The Wall Street Journal, Microsoft aspiraba a alcanzar alrededor de 77 millones de suscriptores de Game Pass durante este año. Sin embargo, distintas estimaciones sitúan actualmente el servicio cerca de los 30 millones de usuarios.

No era la primera vez que trascendían objetivos especialmente ambiciosos. Durante el proceso judicial entre Microsoft y la FTC celebrado en 2023 salió a la luz que la compañía incluso contemplaba alcanzar los 100 millones de suscriptores antes de finalizar la década, una meta que hoy parece muy lejana.

Aunque el número exacto de usuarios ha variado según las fuentes disponibles, sí se conoce que Game Pass superaba los 34 millones de suscriptores a comienzos de 2024 y que el servicio logró acercarse por primera vez a los 5.000 millones de dólares en ingresos anuales durante 2025.

Con la llegada de Asha Sharma al liderazgo de Xbox comenzaron también los primeros cambios estratégicos. Entre las decisiones más importantes figuraron la reducción del precio de Game Pass y la eliminación de Call of Duty como lanzamiento disponible desde el primer día dentro del servicio.

Meses después, la propia ejecutiva aseguró que la plataforma había conseguido recuperar el crecimiento tras varios meses de descenso y que los indicadores de retención de usuarios mostraban una evolución positiva.

Sin embargo, la gran incógnita continúa sobre la mesa. Nadie sabe todavía cómo evolucionará Game Pass en los próximos años ni si Microsoft modificará definitivamente su política de estrenos. El futuro de lanzamientos tan esperados como The Elder Scrolls VI o la próxima entrega de Halo podría depender precisamente de esa decisión.

Mientras tanto, la compañía continúa reorganizando su negocio y reforzando sus franquicias más rentables, una estrategia que ya se está traduciendo en una mayor apuesta por el universo Fallout y otras licencias de gran peso.

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