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Night Shippers convierte el turno nocturno de un repartidor en una pesadilla cooperativa llena de fantasmas y caos

Repartir comida suele ser un trabajo cotidiano, pero un nuevo videojuego independiente transforma esa rutina en algo completamente distinto. Entre calles oscuras, clientes extraños y apariciones inesperadas, cada entrega puede convertirse en una carrera desesperada antes de que amanezca.

Los videojuegos de terror suelen situar a los jugadores en mansiones abandonadas, hospitales malditos o bosques inquietantes. Sin embargo, algunas propuestas recientes prefieren encontrar el miedo en escenarios mucho más cotidianos. Esa es la idea detrás de una nueva experiencia cooperativa que toma algo tan común como el trabajo de reparto nocturno y lo convierte en una mezcla caótica de horror, humor y supervivencia.

Un turno de reparto que se transforma en una pesadilla

La premisa parece sencilla al principio: aceptar pedidos, recorrer la ciudad y entregar comida a los clientes. Sin embargo, las cosas se complican cuando el turno comienza… y el lugar donde trabajan los repartidores no es precisamente un barrio tranquilo.

En esta aventura multijugador, hasta ocho jugadores pueden asumir el papel de conductores que trabajan durante el turno nocturno. El objetivo es cumplir con los pedidos antes de que salga el sol, pero el camino hacia cada entrega está lleno de situaciones inesperadas.

Ese es el punto de partida de Night Shippers, un título cooperativo que mezcla comedia y terror mientras los jugadores recorren calles oscuras tratando de completar pedidos.

El escenario está inspirado en la vida urbana del sudeste asiático. Calles estrechas, farolas parpadeantes y el sonido constante de motocicletas forman parte de un entorno que busca reflejar el ambiente nocturno de las grandes ciudades de la región.

Pero en esta versión de la ciudad ocurre algo extraño. Algunos clientes no son exactamente lo que parecen. En ciertos casos, quienes esperan la comida ya no pertenecen al mundo de los vivos.

Entre fantasmas, apariciones y situaciones absurdas, cada entrega puede terminar convirtiéndose en un momento de pánico colectivo.

Caos cooperativo entre fantasmas y entregas imposibles

El diseño del juego apuesta por la cooperación entre jugadores. Cada partida puede incluir desde una sola persona hasta un grupo de ocho participantes conectados en línea.

El trabajo consiste en aceptar pedidos, recorrer la ciudad y entregar la comida en el lugar correcto. El problema es que el entorno no se comporta de forma normal.

Durante el trayecto pueden aparecer entidades sobrenaturales, cambios inesperados en el mapa o eventos que obligan a improvisar nuevas rutas.

En lugar de centrarse únicamente en el miedo, el juego apuesta por una mezcla de tensión y humor. Las situaciones suelen derivar en momentos caóticos donde los jugadores intentan escapar de un fantasma mientras discuten quién debe encargarse de la próxima entrega.

El sistema de progresión incluye elementos roguelite, lo que significa que cada partida puede ofrecer condiciones diferentes. Algunas rutas pueden cambiar, ciertos eventos pueden activarse o aparecer nuevos obstáculos que complican el turno.

La presión constante es terminar el trabajo antes del amanecer. Si el equipo no consigue completar las entregas a tiempo, el turno termina de una forma bastante clara: los repartidores quedan atrapados en el inframundo.

Un pequeño juego indie que ya llamó la atención en Steam

Aunque su propuesta es bastante peculiar, el proyecto ya había empezado a generar interés incluso antes de su lanzamiento.

Durante una demostración pública en Steam Next Fest, el juego logró atraer a más de 80.000 jugadores únicos. El tiempo acumulado de juego lo colocó entre el pequeño porcentaje de demos más jugadas del evento.

Además, varios creadores de contenido comenzaron a probarlo en sesiones cooperativas, lo que ayudó a que su mezcla de humor y terror se difundiera rápidamente entre comunidades de juegos multijugador.

El proyecto fue desarrollado por el estudio independiente Young Buffalo, con base en Ho Chi Minh City, Vietnam. El equipo buscó capturar detalles de la vida urbana local para construir el ambiente del juego.

Desde los callejones estrechos hasta el sonido de las motos recorriendo la ciudad durante la noche, muchos elementos del entorno están inspirados en la vida real.

El resultado es una experiencia multijugador que mezcla cultura urbana, comedia absurda y terror ligero. Una combinación poco habitual que intenta transformar algo tan cotidiano como repartir comida en una aventura impredecible.

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