Nosferatu el vampiro (1979)
Eggers dijo Imperio revista que ha estado “conscientemente no mirando” la versión de Werner Herzog de Nosferatu, aunque terminó filmando en el mismo castillo, el Castillo Pernštejn en la República Checa. Parece que Eggers está evitando esta versión porque es la interpretación de otro cineasta del original, y no quiere nublar su propia visión. Sin embargo, para nosotros, como público, es fascinante ver y comparar la película muda original, la adaptación de Eggers y la versión de Herzog. Nosferatu es muy estilizada, y cada cuadro se asemeja a una pintura que se mueve lentamente. Evitando las imágenes empapadas de sombras típicas del género, Herzog a menudo baña al Conde Drácula de Klaus Kinski con luz brillante, resaltando su piel blanca pálida y sus ojos hundidos. Gran parte del terror no proviene de lo que se oculta, sino de lo que se revela. Este enfoque contrasta marcadamente con la estética más oscura y sombría de Eggers, y ofrece un estudio convincente de cómo diferentes directores pueden interpretar la misma historia icónica.