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Drácula (1992)

Gary Oldman mastica la escenografía como Vlad el Empalador, un guerrero que pierde a su amada esposa por suicidio, y más tarde como el Conde Drácula mayor, con una ridícula peluca que se asemeja a orbes gigantes. Hay fuertes actuaciones de Winona Ryder y Anthony Hopkins, aunque no tanto de Keanu Reeves. Francis Ford Coppola Drácula La adaptación es hipersexual y tonta de las maneras más extrañas, más colorida y llamativa que gótica y oscura. Para algunos, este estilo ostentoso se adapta a un personaje que prospera con la decadencia y el deseo. Con diálogos y dramatismo exagerados, combinados con un trabajo de cámara que gira y da vueltas por el lujoso castillo de Drácula, es una adaptación épica que vale la pena ver. Incluso incluye elegantes homenajes visuales al original. Nosferatu: Una sinfonía de terror

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