Un tráiler, siete minutos y una avalancha de comparaciones inevitables
Hay juegos que, con solo unos minutos de gameplay, consiguen algo muy concreto: instalarse en la conversación. Eso es exactamente lo que ha ocurrido tras la última aparición de Ananta, un ambicioso título de mundo abierto que mostró más de siete minutos de juego real y dejó claro que no se trata de una propuesta tímida.
El vídeo desplegó un mundo enorme, colorido y sorprendentemente variado, con mecánicas que parecían sacadas de géneros muy distintos. Desde el pilotaje de drones que recuerda a Watch Dogs hasta combates cuerpo a cuerpo con aroma a Yakuza, pasando por desplazamientos aéreos y secciones de sigilo que evocan a Marvel’s Spider-Man. Todo encajado dentro de una ciudad viva, dinámica y repleta de estímulos.
Con semejante despliegue, las comparaciones no tardaron en llegar. Y hubo un nombre que apareció una y otra vez en redes y foros: Grand Theft Auto 6. Para muchos jugadores, las similitudes en la conducción, el cambio entre personajes y la idea de un entorno urbano realista fueron suficientes para lanzar el paralelismo… incluso con bromas virales incluidas.
“Pueden coexistir”: por qué Ananta no quiere jugar a ser GTA 6
Los propios desarrolladores eran conscientes de que la comparación iba a surgir tarde o temprano. Lejos de esquivarla, el equipo decidió abordarla de frente en una entrevista reciente, dejando clara su postura: entienden el paralelismo, pero no lo consideran del todo justo.
Según explican, ambos juegos comparten una etiqueta amplia —mundo abierto urbano—, pero a partir de ahí los caminos se separan. El estilo artístico, el tono narrativo y la forma de construir a los personajes son algunos de los puntos donde Ananta busca diferenciarse de forma clara.
La reacción de los fans, eso sí, no ha pasado desapercibida. Uno de los comentarios más celebrados tras su aparición en un reciente evento llegó incluso a bromear con que GTA 6 se habría retrasado “por miedo a competir” con este nuevo título. Un chiste exagerado, sí, pero revelador del impacto que ha tenido su presentación.
Para el estudio, la clave está en no ver la comparación como una amenaza, sino como una señal de interés. Dos juegos pueden compartir género y ambición sin pisarse necesariamente. Y, según defienden, Ananta tiene suficientes elementos propios como para sostenerse por sí mismo.

Una ciudad moderna… pero lejos del imaginario occidental habitual
Una de las diferencias más claras está en el diseño de su mundo. Aunque Ananta se ambienta en una ciudad moderna, no recurre al imaginario urbano que domina gran parte del género. Nada de recreaciones evidentes de Los Ángeles, Nueva York o Miami.
El equipo explica que esa decisión fue totalmente consciente. Al analizar el panorama actual, detectaron que la mayoría de los juegos urbanos de gran presupuesto se inspiran en ciudades estadounidenses, tanto en su arquitectura como en su estilo de vida. Eso deja poco espacio para otras miradas.
En lugar de seguir ese camino, Ananta apuesta por capturar la esencia de la vida urbana moderna en Asia oriental. No como un decorado exótico, sino como un entorno cotidiano, lleno de matices culturales, rutinas propias y una identidad visual distinta. Calles, edificios y ritmos urbanos que no suelen verse en este tipo de producciones.
Ese enfoque no solo afecta a lo visual, sino también a cómo se siente el mundo al recorrerlo. La ciudad no pretende ser un simple parque de atracciones, sino un espacio con personalidad propia, alejado de los clichés más repetidos del género.
Más que un clon: una mezcla de sistemas con ambición propia
Otro punto que refuerza esa identidad es la variedad de mecánicas. Ananta no se apoya en un único pilar jugable, sino que mezcla sistemas de acción, exploración y sigilo con una naturalidad sorprendente. El objetivo parece claro: ofrecer al jugador múltiples formas de interactuar con el mundo, sin encasillarlo en un solo estilo.
El cambio entre personajes jugables, uno de los aspectos que más ha recordado a GTA, aquí se plantea desde una lógica diferente, más ligada a las habilidades específicas y al ritmo de la historia que a una estructura coral clásica. Al menos, eso es lo que sugiere el material mostrado hasta ahora.
A falta de conocer más detalles, todo apunta a que Ananta quiere jugar en la misma liga de los grandes mundos abiertos, pero con reglas ligeramente distintas. No reinventar el género, pero sí demostrar que todavía hay margen para propuestas urbanas que no miren siempre al mismo sitio.
Y quizás ahí esté la clave de todo este debate: no en decidir si es o no “como GTA 6”, sino en aceptar que el género empieza, por fin, a diversificarse.