7.El hombre del Bicentenario (1999)

El hombre del Bicentenario Puede resultar frustrante de ver porque salta de un humor lúdico a un melodrama lloroso. Una familia en el futuro contrata a un robot para que la ayude con las tareas del hogar, desde cocinar la cena hasta entretener a los niños. El robot, Andrew, tiene un exterior metálico brillante que es muy suave y pulido, y el diseño de su rostro se parece mucho al del gran actor Robin Williams, que es encantador pero un poco espeluznante. Andrew desarrolla un vínculo estrecho con la familia a través de su diálogo ágil, observaciones ingeniosas y talento para lo teatral, todas ellas marcas registradas de Robin Williams.
La familia se da cuenta de que su robot es muy especial y no solo una máquina sin mente. Como muchos cuentos de figuras artificiales que datan de la década de 1940, Pinocho, El hombre del Bicentenario Gira en torno al deseo de Andrew de convertirse en un hombre común. Su personaje explora lo que significa ser humano a través de actividades creativas como tocar el piano y enamorarse. Aunque sufre de confusión de género y sentimentalismo excesivo, de alguna manera El hombre del Bicentenario se adelantó a su tiempo. Plantea preguntas interesantes sobre cuán inteligente puede llegar a ser realmente la inteligencia artificial, al tiempo que nos recuerda la belleza y la complejidad de la humanidad. Además, incluye suficientes tonterías para mantener entretenido al público más joven.