La desaparición del formato físico en los videojuegos parecía una evolución inevitable, pero quizá no tan inmediata como muchos imaginaban. Cuando Sony confirmó que dejará de fabricar discos para los nuevos lanzamientos de PlayStation a partir de 2028, justificó la decisión asegurando que los hábitos de consumo estaban cambiando. Sin embargo, nuevas estimaciones sobre las ventas de algunos de los títulos más importantes de PS5 dibujan un escenario mucho más complejo y alimentan un debate que no deja de crecer entre jugadores y analistas.

Los datos cuestionan la idea de que el formato físico ya sea residual

El anuncio de Sony marcó un antes y un después para PlayStation. A partir de enero de 2028, todos los nuevos lanzamientos de la compañía abandonarán el formato físico, poniendo fin a una tradición que ha acompañado a la marca desde la primera PlayStation.

La explicación oficial fue sencilla: las preferencias de los consumidores están evolucionando hacia las compras digitales. Sin embargo, muchos jugadores consideraron que el argumento dejaba demasiadas preguntas sin responder.

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© Playstation.

Ahora, un análisis publicado por Alinea Analytics vuelve a poner el foco sobre esa decisión. La firma ha estudiado las ventas estimadas de diez de los títulos más destacados lanzados recientemente en PlayStation y sus conclusiones muestran que el formato físico continúa representando una parte muy importante del mercado.

El caso más llamativo es el de Final Fantasy VII Rebirth, cuyas estimaciones sitúan cerca del 48 % de sus ventas en formato físico. Muy cerca aparece Astro Bot, donde aproximadamente un 45,8 % de los jugadores optó por adquirir una copia en disco.

En el extremo contrario aparecen títulos como Black Myth: Wukong, con un 10,8 % de ventas físicas, o Madden NFL 26, que ronda el 12,9 %. Sin embargo, estos casos responden a circunstancias muy concretas.

Según explica el analista Rhys Elliott, el tipo de juego influye enormemente en el comportamiento de los compradores. Los grandes títulos para un jugador, especialmente los exclusivos y las ediciones con un fuerte componente coleccionista, siguen manteniendo una elevada demanda en formato físico. En cambio, producciones orientadas principalmente al mercado digital o juegos deportivos de lanzamiento anual suelen concentrar la mayoría de sus ventas en descarga.

Esta diferencia explica por qué no todos los títulos presentan el mismo reparto entre ambos formatos y pone en duda la idea de que el disco haya perdido completamente su relevancia.

La estrategia de Sony parece mirar más allá de las preferencias de los jugadores

Sony ya había adelantado semanas atrás que la decisión de abandonar el formato físico respondía a la evolución natural del mercado. Además, aclaró que los juegos publicados antes de 2028 seguirán existiendo en disco y continuarán siendo compatibles con las consolas.

No obstante, para parte de la comunidad y algunos analistas, la explicación económica resulta mucho más convincente que la oficial.

Las estimaciones muestran que numerosos juegos AAA continúan registrando porcentajes muy elevados de ventas físicas. Producciones como Marvel’s Spider-Man 2, Assassin’s Creed Shadows, Monster Hunter Wilds o Clair Obscur: Expedition 33 superarían el 30 % de compradores en formato físico, mientras que títulos como Split Fiction o Assassin’s Creed Black Flag Resynced todavía rondarían el 25 %.

Estas cifras distan mucho de un escenario donde el formato físico represente apenas un pequeño porcentaje residual del mercado.

El verdadero incentivo podría estar en el margen de beneficio

Más allá del comportamiento de los consumidores, existe otro factor que ayuda a entender la estrategia de Sony: la rentabilidad.

Diversos analistas recuerdan que vender un juego físico implica compartir parte de los ingresos con distribuidores, minoristas y asumir costes de fabricación, transporte y logística.

En cambio, cuando una copia se vende directamente a través de PlayStation Store, Sony controla toda la operación y obtiene un margen considerablemente mayor por cada venta.

Rhys Elliott resume esta situación asegurando que la compañía busca un modelo similar al de plataformas digitales como Steam, donde el fabricante controla completamente el escaparate, fija los precios y elimina la dependencia de las tiendas tradicionales.

Desde esa perspectiva, reducir progresivamente el peso del formato físico no solo simplifica la distribución, sino que también aumenta los ingresos obtenidos por cada juego vendido.

Una decisión que también implica riesgos para el futuro de PlayStation

Pese a sus posibles ventajas económicas, abandonar el formato físico no está exento de consecuencias.

Una parte importante de los usuarios continúa valorando aspectos como la colección de videojuegos, la posibilidad de prestar títulos, revenderlos en el mercado de segunda mano o aprovechar ofertas de distintas cadenas de tiendas.

La desaparición de los discos eliminaría todas esas opciones y obligaría a realizar cualquier compra a través del ecosistema digital de PlayStation, donde Sony tendría un control absoluto sobre la distribución y la política de precios.

Para Elliott, la estrategia podría esconder además un objetivo a corto plazo. El analista considera que la compañía intenta ganar tiempo mientras la crisis de suministro de memorias y otros componentes continúa afectando a la fabricación del hardware. Si los costes disminuyen antes del lanzamiento de PlayStation 6, Sony podría afrontar la nueva generación en una posición mucho más favorable.

Sin embargo, la compañía también asume riesgos importantes. Una parte de los jugadores podría sentirse alejada por la desaparición del formato físico, mientras que otros podrían optar por trasladar sus compras a plataformas como PC, donde las tiendas digitales compiten entre sí y existen mayores alternativas de precios.

Por ahora, el debate sigue abierto. Lo único que parece claro es que el formato físico todavía conserva un peso considerable entre millones de jugadores y que la transición definitiva hacia un modelo exclusivamente digital podría generar muchas más consecuencias de las que Sony había previsto.

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