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Swordeye abre su nuevo playtest y sorprende con un mundo abierto donde el riesgo de perderlo todo es constante

El nuevo MMO centrado en combate cuerpo a cuerpo da un paso importante con su último playtest. Un mapa abierto, eventos dinámicos y un sistema de saqueo con riesgo real empiezan a definir una experiencia que apuesta por la tensión constante.

En un género donde muchos títulos apuestan por fórmulas conocidas, algunos proyectos independientes intentan ir en otra dirección. No buscan ser más grandes, sino más intensos. En ese terreno aparece una propuesta que combina combate con espada, exploración abierta y mecánicas de extracción. Su nueva prueba jugable ya está disponible y deja entrever un enfoque donde cada decisión —avanzar, luchar o escapar— puede marcar la diferencia entre progresar o perder todo lo conseguido.

Un mundo abierto pensado para cooperar… o arriesgarse en solitario

El nuevo playtest introduce un mapa completamente abierto que marca un cambio importante en la estructura del juego. Este entorno tridimensional no solo amplía el espacio de exploración, también incorpora dinámicas propias de los MMO, permitiendo que decenas de jugadores coincidan en el mismo servidor.

En el centro del mapa se encuentra una zona relativamente segura que funciona como punto de partida. Desde allí, los jugadores pueden organizarse, probar su equipamiento y decidir hacia dónde avanzar. Es un espacio diseñado para reducir la presión inicial, pero que rápidamente deja paso a un entorno mucho más hostil.

A medida que uno se aleja de ese núcleo, el mundo empieza a cambiar. Aparecen enemigos más peligrosos, mejores recompensas y, sobre todo, un riesgo mucho mayor. El sistema de botín está ligado directamente a esta progresión: cuanto más lejos se aventura el jugador, más valiosos son los objetos que puede encontrar.

El equipamiento incluye espadas de doble mano, amuletos defensivos y materiales para fabricar mejoras o pociones. Todo ello forma parte de una preparación constante antes de enfrentarse a los eventos dinámicos que surgen en el mapa. Estos eventos, que aparecen de forma periódica, obligan a los jugadores a coordinarse para defender estructuras clave o resistir oleadas de enemigos.

Aunque es posible avanzar en solitario, el diseño del mundo favorece la cooperación. La escala de los enfrentamientos y la presión constante invitan a formar grupos, incluso con desconocidos que se cruzan en el camino.

Un sistema de extracción que convierte cada combate en una apuesta

Más allá de la exploración, uno de los elementos que define la experiencia es su sistema de riesgo y recompensa. El mapa está dividido en zonas con distintos niveles de peligro, claramente señaladas para que cada jugador decida hasta dónde quiere llegar.

En las áreas cercanas al centro, el riesgo es menor y las pérdidas están más controladas. Sin embargo, en las zonas más alejadas, la situación cambia por completo. Si un jugador cae en combate en estos territorios, pierde todo su equipamiento y debe regresar al último punto de vinculación para intentar recuperarlo.

Este sistema convierte cada incursión en una decisión estratégica. No se trata solo de luchar mejor, sino de saber cuándo retirarse. El botín más valioso está siempre más lejos, pero también es el más difícil de conservar.

El mapa abierto también incluye portales que conducen a zonas más cerradas. Uno de los principales accesos lleva a una enorme torre llena de enemigos y recompensas. En este entorno, los jugadores deben avanzar piso por piso, enfrentándose a desafíos cada vez más exigentes mientras intentan escapar con vida.

Cada nivel superado aumenta la tensión. Los enemigos son más fuertes, otros jugadores pueden aparecer en cualquier momento y las recompensas se vuelven más atractivas. Pero el objetivo sigue siendo el mismo: sobrevivir y salir con lo conseguido.

Swordeye
© Swordeye
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Nuevas funciones que refuerzan la interacción y la imprevisibilidad

El playtest no solo amplía el mundo, también introduce nuevas herramientas que cambian la forma de interactuar dentro de él. Una de las más destacadas es el chat de voz por proximidad, que permite comunicarse con otros jugadores cercanos sin necesidad de sistemas externos.

Esta función añade una capa social interesante. Puede facilitar la cooperación en eventos complejos o, por el contrario, generar situaciones impredecibles en encuentros con desconocidos. La comunicación se convierte así en una herramienta más dentro del combate.

El mapa también incorpora elementos diseñados para mejorar la movilidad, como plataformas de salto que permiten desplazarse rápidamente entre distintas zonas. Esto agiliza la exploración y abre nuevas rutas estratégicas durante los enfrentamientos.

A todo esto se suman cofres ocultos, puertas cerradas y llaves que no siempre están claramente señaladas. Estos pequeños detalles fomentan la exploración y recompensan a quienes dedican tiempo a investigar cada rincón del mapa.

Según sus creadores, esta prueba jugable es la más ambiciosa hasta ahora, con cerca de 20 horas de contenido disponibles. Además, han confirmado que el acceso está garantizado para todos los jugadores que se registren durante esta fase inicial.

Con este nuevo paso, Swordeye empieza a perfilar una propuesta donde el combate, la exploración y la tensión por perder el botín se combinan en una experiencia que no siempre da segundas oportunidades.

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