Cada edición del festival de demos de Steam deja pequeñas joyas escondidas entre cientos de propuestas. La mayoría pasan desapercibidas, pero algunas consiguen romper el ruido con una identidad tan marcada que obligan a detenerse. Esta vez, la sorpresa llega en forma de estrategia por turnos con alma de roguelike y una dirección artística que no se parece a casi nada reciente. Y lo mejor: se puede probar gratis, aunque el tiempo corre.
Una estrategia que recuerda a los grandes, pero no se conforma con imitarlos
Durante el Steam Next Fest emergen decenas de demos prometedoras, aunque solo unas pocas logran destacar entre la avalancha. Una de ellas es Ex Sanguis, el nuevo proyecto del estudio Lightbulb Crew, que ha conseguido captar miradas gracias a una combinación tan familiar como inesperada.
Sobre el papel, su propuesta puede sonar reconocible. Se trata de un juego de estrategia por turnos sobre cuadrículas en el que gestionamos a un escuadrón de combatientes conocidos como Stillae. Cada unidad dispone de puntos de acción que determinan movimientos, ataques y habilidades especiales. El sistema remite inevitablemente a referentes del género como XCOM: Enemy Unknown, desarrollado por Firaxis Games, donde cada decisión puede marcar la diferencia entre la victoria y el desastre.
Sin embargo, no estamos ante una simple reinterpretación. Aquí la estructura roguelike introduce variaciones constantes en cada partida, obligando a adaptarse a nuevas configuraciones, amenazas y sinergias entre personajes. Hay una historia de fondo (un planeta que agoniza y una misión desesperada por salvarlo), pero el relato funciona más como contexto que como eje principal. El peso real recae en el combate, en la planificación milimétrica y en la tensión que se genera turno tras turno.
La demo disponible permite comprobar cómo cada enfrentamiento exige medir distancias, calcular riesgos y aprovechar al máximo las habilidades individuales. No es solo avanzar y disparar: es pensar, anticiparse y aceptar que cualquier error puede costar caro. Esa mezcla de estrategia clásica con estructura rejugable es la que está empezando a convertirlo en uno de los nombres más comentados del festival.
Un apartado artístico que transforma cada combate en un espectáculo
Pero si hay algo que realmente diferencia a esta propuesta del resto no es su sistema táctico, sino su identidad visual. En un mercado saturado de tonos apagados y realismo oscuro, este título opta por una estética minimalista que juega con contrastes extremos.
Blancos intensos dominan los escenarios, mientras los rojos irrumpen con fuerza en forma de siluetas, impactos y salpicaduras que definen cada enfrentamiento. El resultado es limpio, casi quirúrgico, pero al mismo tiempo brutal. La combinación recuerda por momentos a Superhot por su uso expresivo del color, aunque aquí trasladado a un terreno completamente distinto: la estrategia pausada y calculada.
La puesta en escena no se limita a lo cromático. Las animaciones aportan una sensación coreográfica poco habitual en el género. Los personajes no avanzan con rigidez militar; se deslizan, giran y atacan con movimientos fluidos, como si cada combate estuviera cuidadosamente ensayado. Las explosiones, los elementos parcialmente destructibles y el diseño de los enemigos refuerzan esa impresión de estar ante algo distinto.
Esa coherencia estética logra que cada turno sea visualmente impactante. No se trata solo de ganar, sino de observar cómo el tablero se transforma con cada acción. Incluso en los momentos más tensos, el juego mantiene una claridad visual que facilita la lectura táctica sin renunciar al espectáculo.
La demo apenas permite explorar una fracción de todo lo que promete. No hay todavía fecha concreta de lanzamiento ni ventana definitiva, aunque sí está confirmado que llegará en acceso anticipado más adelante. Por ahora, la oportunidad de probarlo sin coste está ligada al calendario del festival, que finaliza el 2 de marzo. Después, tocará esperar.
Lo que queda claro es que no estamos ante otra demo más. Es uno de esos proyectos que, sin hacer demasiado ruido, consigue instalarse en la conversación gracias a una personalidad visual arrolladora y una base jugable sólida. Y en un género tan definido como la estrategia por turnos, eso no es poca cosa.