Las historias de zombis llevan décadas explorando el mismo escenario: ciudades devastadas, supervivientes escondidos y una lucha constante por mantenerse con vida. Sin embargo, algunos videojuegos empiezan a preguntarse algo diferente. ¿Qué ocurre cuando alguien decide dejar de sobrevivir y comienza a pensar en prosperar? Esa pregunta marca el punto de partida de Zombuds, un simulador que transforma el desastre global en un inesperado campo de oportunidades económicas.
Un simulador que convierte el caos del apocalipsis en un negocio rentable
La propuesta del juego parte de una idea tan simple como sorprendente. En lugar de luchar únicamente contra los zombis o esconderse de ellos, el jugador asume el papel de un emprendedor que intenta construir un negocio en medio de un mundo colapsado.
La historia se sitúa quince años después del fin de la civilización. Las estructuras políticas han desaparecido, las ciudades están abandonadas y el comercio tradicional dejó de existir hace mucho tiempo. En ese vacío surgen nuevas economías improvisadas donde los recursos escasean y cualquier producto útil puede convertirse en una mercancía valiosa.
En ese contexto aparece el protagonista, alguien que decide aprovechar el caos para crear una red clandestina de producción y distribución. Su objetivo no es simplemente sobrevivir, sino levantar un imperio que funcione en las sombras del nuevo mundo.
La jugabilidad se desarrolla en un entorno sandbox que permite tomar decisiones estratégicas sobre cómo expandir el negocio. Los jugadores pueden explorar diferentes territorios, elegir ubicaciones para sus centros de producción y decidir qué productos fabricar.
Desde medicinas improvisadas hasta sustancias experimentales, la economía del juego gira alrededor de objetos que han adquirido un valor especial en el nuevo orden mundial. El mercado clandestino se convierte en el motor principal de la progresión.
Este enfoque mezcla elementos de simulador económico con exploración y supervivencia, creando una experiencia donde el éxito depende tanto de la gestión de recursos como de la capacidad para adaptarse a un entorno impredecible.
Zombis convertidos en trabajadores y supervivientes como aliados
Uno de los sistemas más curiosos del juego aparece en la gestión de la mano de obra. En lugar de depender exclusivamente de personajes humanos, el simulador introduce una mecánica poco habitual: utilizar zombis como trabajadores.
A través de una técnica ficticia descrita dentro del universo del juego como una forma de “reprogramación”, los muertos vivientes pueden ser convertidos en empleados extremadamente resistentes. No necesitan dormir, no cuestionan órdenes y son capaces de realizar tareas repetitivas durante largos periodos.
Esta característica los transforma en un recurso valioso dentro de la cadena de producción. Desde labores industriales improvisadas hasta trabajos de recolección en zonas peligrosas, los zombis pueden mantener las instalaciones funcionando incluso en lugares donde los humanos no podrían permanecer mucho tiempo.
Pero no todo depende de ellos. El sistema también permite contratar supervivientes que aportan habilidades específicas. Algunos se encargan de la logística del negocio, otros gestionan rutas de transporte o coordinan las operaciones dentro de los centros de producción.
Este equilibrio crea una dinámica interesante dentro de la gestión del personal. Mientras los humanos aportan organización y estrategia, los zombis ofrecen una fuerza de trabajo prácticamente inagotable.
A medida que la empresa crece, el jugador también puede desarrollar sistemas de automatización que reducen la necesidad de intervención directa. Esto permite dedicar más tiempo a la expansión del imperio y a la exploración del mapa.
La gestión de esta peculiar plantilla termina convirtiéndose en uno de los elementos centrales del juego.
Un mundo abierto lleno de peligros… y oportunidades
El escenario del juego está diseñado como un enorme territorio postapocalíptico donde cada región ofrece nuevos riesgos y posibilidades. Los jugadores deben aventurarse en ciudades abandonadas, carreteras destruidas y zonas infestadas para encontrar recursos valiosos.
Antes de convertir un lugar en un nuevo centro de producción, muchas veces será necesario asegurar el área. Esto implica enfrentarse a amenazas o limpiar el entorno para garantizar que las instalaciones puedan operar sin interrupciones.
Para ello, el juego incluye un arsenal variado que combina armas improvisadas con herramientas poco convencionales. Este enfoque añade un toque de humor negro a una experiencia que no pretende tomarse demasiado en serio.
Las expediciones también sirven para descubrir vehículos abandonados, materiales raros y objetos que pueden transformarse en productos valiosos dentro del mercado clandestino. En un mundo donde casi todo escasea, cada hallazgo puede marcar la diferencia entre prosperar o fracasar.
Además del modo individual, el título ofrece un sistema cooperativo online que permite formar equipos de hasta cuatro jugadores. En este modo, cada participante puede asumir un rol distinto dentro de la empresa: exploración, producción, transporte o defensa.
Esta dinámica convierte la partida en una especie de operación empresarial improvisada donde la coordinación resulta fundamental para expandir la red de negocios.
El resultado es una mezcla de simulador, exploración y supervivencia con un enfoque bastante inusual: en este mundo devastado, el verdadero desafío no es escapar del apocalipsis, sino aprender a sacar provecho de él.