Tras años viendo cómo la industria occidental contaba sus propias guerras —muchas veces con tintes propagandísticos—, China parece decidida a ofrecer su visión. Y ha elegido un conflicto particularmente doloroso, cuya herida sigue abierta casi un siglo después. El resultado es un proyecto que combina videojuego, reivindicación histórica y sensibilidad nacional.
Un conflicto devastador convertido en FPS por primera vez

La Segunda Guerra Sino-Japonesa (1937–1945) fue un choque brutal que dejó más de 21 millones de muertos en China, la mayoría civiles. La cifra es tan descomunal que algunos historiadores lo llaman el Holocausto asiático. Bombardeos masivos, ejecuciones sumarias, trabajos forzados, resistencia guerrillera y ciudades enteras arrasadas definieron una época cuya memoria sigue siendo tensa entre ambos países.
El videojuego toma este material histórico para construir una campaña centrada en víctimas, soldados y testigos directos. Para China, el impacto va más allá del entretenimiento: es una forma de recuperar una narrativa que raramente aparece en la cultura pop global, donde la Segunda Guerra Mundial suele contarse desde el punto de vista europeo o estadounidense.
Japón, por su parte, no ve con buenos ojos un juego que revive episodios que preferiría mantener en el ámbito académico y no en un formato masivo como un shooter.
Siete protagonistas, 16 eventos históricos y un realismo extremo

Desarrollado por Fenghuo Studio, Fourteen Years of Flames pone al jugador en la piel de siete personajes inspirados en historias reales. La campaña recorre 16 acontecimientos documentados: desde el noreste rural ocupado por el ejército japonés hasta Chongqing, una de las ciudades más bombardeadas de toda la guerra.
El estudio afirma haber recreado armas, uniformes, vehículos y escenarios con precisión 1:1. Aunque los protagonistas son ficticios, sus historias se basan en testimonios reales: civiles atrapados entre bandos, soldados improvisados, guerrillas que combatían en condiciones extremas y personas que presenciaron atrocidades de ambos lados.
El objetivo declarado es la transparencia histórica, algo que lo diferencia del tono más heroico y hollywoodense de sagas como Call of Duty.
Sí, es un “Call of Duty chino”. Pero aborda una guerra que Occidente nunca ha contado

La comparación viene sola: estructura cinematográfica, narrativa lineal, misiones intensas y un enfoque de primera persona centrado en el drama humano. Pero la ambientación —totalmente inédita en los FPS— hace que el juego tenga una identidad propia.
Para China, este tipo de trabajo funciona como escapatoria cultural al dominio narrativo occidental: si Estados Unidos lleva décadas contando sus guerras, ¿por qué no hacerlo también con las propias?
El resultado es incómodo para Japón, llamativo para el resto del mundo y particularmente importante para la audiencia china, donde los videojuegos son un canal de memoria histórica mucho más amplio que el cine o la literatura.
Una rareza cultural sin fecha, sin gameplay y sin traducción
Por ahora, Fourteen Years of Flames no tiene fecha de lanzamiento, ni demo, ni confirmación de localización internacional. Podría salir solo en China, lo que reforzaría su papel como obra introspectiva y no como producto global.
Aun así, el interés que ha despertado es considerable: no todos los días aparece un FPS que aborda un conflicto traumático desde una perspectiva tan específica y con tanta carga política detrás.
Si acaba cumpliendo lo que promete, podría abrir una puerta inédita: la de videojuegos bélicos que no hablen solo de Normandía, Stalingrado o el Pacífico… sino de las guerras que el mundo aún no se ha atrevido a mirar.