Los juegos de supervivencia suelen obligar a buscar comida, fabricar herramientas y construir un refugio antes de aventurarse demasiado lejos. Esta vez, sin embargo, el mayor problema no será solamente mantenerse con vida. Para avanzar habrá que cuidar de algo que difícilmente encajaría en una embarcación convencional.

Una balsa que terminará convirtiéndose en tu hogar

El escenario de esta aventura es un océano afectado por unas misteriosas aguas negras que han transformado por completo el mundo. Lejos de disponer de una base segura desde el principio, los jugadores tendrán que comenzar con una pequeña estructura flotante y convertirla poco a poco en el centro de todas sus operaciones.

La construcción tendrá un papel fundamental durante la partida. Los materiales encontrados en las diferentes zonas permitirán ampliar la plataforma, incorporar nuevas herramientas y preparar instalaciones que faciliten la supervivencia. Cada mejora tendrá como objetivo hacer que las siguientes expediciones sean más seguras y eficientes.

La exploración llevará a islas generadas proceduralmente, lo que permitirá descubrir diferentes lugares y recursos durante los viajes. Allí será posible recolectar materiales, pescar y conseguir ingredientes para cocinar, mientras se administra cuidadosamente todo aquello que puede almacenarse en la embarcación.

El ciclo de día y noche también formará parte de la experiencia. Las condiciones del entorno cambiarán a medida que avance el tiempo, obligando a decidir cuándo merece la pena continuar explorando y cuándo es mejor regresar a la base.

Hasta aquí, la fórmula podría parecer familiar para cualquiera que haya jugado a otros títulos de supervivencia y construcción. Sin embargo, el sistema que permite desplazarse por este océano esconde una de las ideas más llamativas de la propuesta.

Un monstruo será el combustible que mantiene todo en marcha

La gran sorpresa aparece cuando entra en escena Garry, una misteriosa criatura que tendrá una función mucho más importante de lo que podría parecer inicialmente. En lugar de utilizar un sistema de combustible tradicional, la embarcación dependerá de este ser para generar la energía necesaria para avanzar.

Alimentarlo será, por tanto, una parte esencial de la supervivencia. Los jugadores tendrán que conseguir recursos suficientes no solo para mantenerse con vida, sino también para garantizar que la criatura pueda seguir impulsando la base flotante.

Esta mecánica introduce una nueva capa de gestión. Cada expedición obligará a pensar qué recursos conviene conservar, cuáles pueden utilizarse para fabricar objetos y cuáles deberán reservarse para mantener en funcionamiento la embarcación.

La navegación también será activa. El jugador podrá utilizar las velas y el timón para desplazarse libremente por el océano, buscando nuevas islas y lugares donde conseguir materiales. De esta manera, el viaje no funcionará simplemente como una pantalla de transición entre zonas, sino como otra parte de la aventura.

La propuesta permitirá además jugar en solitario o formar equipo con amigos. En cooperativo, tareas como recolectar recursos, cocinar, fabricar herramientas y administrar la embarcación podrán repartirse entre los integrantes del grupo.

Todo esto convierte a la balsa en mucho más que un simple medio de transporte. Será refugio, almacén, taller y, sobre todo, la pieza que permitirá adentrarse cada vez más en un mundo que todavía guarda demasiadas preguntas.

Las aguas negras esconden el verdadero misterio

La supervivencia no será el único objetivo. Mientras los jugadores amplían su embarcación y recorren las islas, también tendrán que descubrir qué ocurrió con el mundo y por qué unas extrañas aguas negras comenzaron a consumirlo.

Una de las metas será limpiar estas aguas y recuperar progresivamente las zonas afectadas. Para lograrlo será necesario explorar, conseguir recursos y descubrir información que permita comprender qué se esconde detrás de esta catástrofe.

La estructura procedural puede contribuir a que cada expedición tenga un componente de descubrimiento. Las islas no serán únicamente lugares donde obtener materiales, sino puntos de interés dentro de una aventura que intenta combinar la libertad típica de los juegos de supervivencia con un misterio que impulsa al jugador a seguir navegando.

El resultado es una propuesta que toma elementos conocidos del género, como la construcción de bases, la recolección, la pesca, la cocina y la fabricación, pero los coloca dentro de una premisa mucho más peculiar. La posibilidad de depender de una criatura para mantener en movimiento la propia casa flotante se convierte así en uno de sus principales atractivos.

Con partidas individuales o cooperativas, exploración procedural y un océano que todavía necesita ser recuperado, Coastless busca ofrecer algo más que otra aventura de supervivencia. La verdadera incógnita será descubrir hasta dónde puede llevar esa extraña relación entre el jugador, su balsa y la criatura que mantiene todo en movimiento.

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