Un regreso que nadie esperaba… ni quería
Algunas historias de venganza comienzan con una pérdida. Otras, con una segunda oportunidad.
Eso es lo que propone Oni-Goroshi: Ciudad de los demonios (también conocida como Demon City), un thriller japonés que llegó a Netflix en 2025 y que combina acción intensa con un trasfondo oscuro y casi sobrenatural.
En el centro de la historia está Shuhei Sakata, interpretado por Tôma Ikuta, un exsicario que, tras ser dado por muerto, despierta 12 años después.
Pero el mundo que encuentra no es el mismo.
Ni su historia tampoco.
Un hombre marcado por un crimen que no cometió
Sakata no solo perdió todo.
También carga con la culpa de algo que no hizo.
Fue acusado de asesinar a su propia familia, un crimen que destruyó su reputación y lo convirtió en una figura odiada incluso antes de desaparecer. Pero la verdad es otra, y su regreso tiene un único objetivo: encontrar a los responsables.
Esa búsqueda lo lleva a enfrentarse a la organización que controla la ciudad desde las sombras: el grupo Kimen-gumi.
No son criminales comunes.
Son algo más.

Una ciudad dominada por “demonios”
Uno de los elementos más distintivos de la película es su mezcla de géneros. Aunque en la superficie es un thriller de acción, la historia introduce una capa de fantasía oscura que redefine el conflicto.
Los enemigos no solo actúan como una banda criminal. Se presentan como “demonios”, figuras enmascaradas que gobiernan con violencia y manipulación.
Ese concepto no es solo estético.
Refuerza la idea de que Sakata no está enfrentando únicamente a personas, sino a algo que representa lo peor de la ciudad: corrupción, poder y una estructura imposible de romper desde dentro.
Y eso hace que cada enfrentamiento tenga un peso distinto.
Acción directa, pero con identidad propia
Dirigida por Seiji Tanaka, la película apuesta por una acción cruda y directa, sin perder el tono oscuro que la atraviesa.
Las escenas de combate no buscan solo espectacularidad, sino transmitir el estado del protagonista: un hombre que vuelve a la violencia no por elección, sino porque no le queda otra.
Junto a Ikuta, el reparto incluye a Masahiro Higashide, sumando presencia a una historia que se apoya tanto en sus personajes como en su atmósfera.
Entre la venganza y la redención
Más allá de la acción, Oni-Goroshi construye un conflicto interno claro.
Sakata no solo quiere vengarse.
Quiere limpiar su nombre, recuperar lo que le fue arrebatado y entender qué ocurrió realmente durante los años que perdió.
Pero en ese proceso, la línea entre justicia y venganza empieza a desdibujarse.
Y la pregunta se vuelve inevitable: ¿qué queda de una persona después de 12 años de oscuridad?

Un live-action que apuesta por lo diferente
Basada en un manga, la película se suma a la tendencia de adaptaciones live-action japonesas, pero con un enfoque más adulto y violento.
No intenta suavizar su historia ni hacerla accesible para todos.
En cambio, construye una experiencia intensa, donde la acción, el suspenso y lo sobrenatural conviven en un mismo espacio.
Y ese equilibrio es lo que la hace destacar.
Una historia donde volver no significa empezar de nuevo
Oni-Goroshi: Ciudad de los demonios no trata solo de regresar.
Trata de enfrentarse a un mundo que siguió adelante… pero de la peor manera posible.
Un lugar donde los culpables siguen en el poder.
Y donde el único que puede hacer algo al respecto… es alguien que ya no tiene nada que perder.