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Dos leyendas olvidadas regresan convertidas en portátiles y su aspecto despertará la nostalgia de toda una generación

El furor por lo retro suma un nuevo capítulo con dos máquinas históricas que vuelven transformadas en consolas portátiles cargadas de clásicos y guiños irresistibles.

La moda de revivir hardware clásico no se detiene. Tras reediciones mini y consolas homenaje que arrasaron entre coleccionistas, ahora llega una propuesta distinta: recuperar dos nombres míticos de la informática doméstica y adaptarlos al formato portátil. El resultado mezcla nostalgia, diseño reconocible y una idea muy seductora para quienes crecieron entre píxeles, cintas y teclados de otra época.

Evercade apuesta por dos iconos anteriores a la era moderna del videojuego

Mientras muchas compañías siguen mirando a los años noventa para rescatar consolas legendarias, Blaze Entertainment ha decidido ir todavía más atrás en el tiempo. La firma responsable de la línea Evercade prepara el regreso de dos sistemas fundamentales para la historia del entretenimiento digital: Commodore 64 y ZX Spectrum.

No se trata de simples reproducciones decorativas ni de miniaturas para exhibir en una estantería. La apuesta consiste en convertir ambos nombres históricos en dispositivos portátiles completamente funcionales, diseñados para jugar en cualquier parte.

Su lanzamiento está previsto para octubre y el concepto ha llamado la atención por una razón clara: en lugar de copiar la estética de los ordenadores originales, toman inspiración de consolas portátiles clásicas con formato de tapa abatible. El resultado recuerda de inmediato a cierta familia muy conocida de Nintendo.

Es una mezcla curiosa y atractiva. Por un lado, mantienen la identidad visual de aquellas máquinas que marcaron a millones de usuarios. Por otro, las acercan al público actual con un formato más cómodo, compacto y fácil de usar.

Para quienes vivieron aquella época, es una invitación directa a volver. Para quienes nunca tocaron uno de estos sistemas, puede ser una puerta inesperada hacia los orígenes del gaming doméstico.

Diseño portátil, pantallas modernas y guiños al pasado

Los dos modelos comparten estructura tipo clamshell, es decir, con tapa plegable. Este diseño no solo protege la pantalla, también aporta un aire nostálgico muy reconocible para quienes crecieron con las portátiles de principios de siglo.

Ambas unidades incorporan pantallas IPS de 4,3 pulgadas con resolución de 800 x 480 píxeles, suficiente para mostrar con nitidez títulos clásicos pensados originalmente para televisores y monitores muy modestos.

Cada dispositivo, además, intenta respetar la personalidad de la máquina en la que se inspira. La versión basada en ZX Spectrum incorpora detalles que evocan sus famosas teclas de goma y la sensación de aquellos teclados domésticos tan particulares. La edición centrada en Commodore 64 apuesta por acabados más rígidos y una estética más cercana al ordenador original.

Los controles también han sido adaptados para facilitar el juego portátil sin perder ese sabor retro. Cruceta digital, botones frontales y una disposición sencilla buscan que tanto veteranos como nuevos jugadores puedan entrar de inmediato.

La idea no es solo vender nostalgia. También consiste en ofrecer una forma cómoda de redescubrir títulos históricos sin depender de configuraciones complejas, cables antiguos o emulación improvisada.

Cincuenta juegos clásicos y una función que encantará a coleccionistas

Uno de los grandes atractivos está en el catálogo inicial. Entre ambos modelos sumarán 50 juegos preinstalados, una selección que reúne nombres muy recordados de la época dorada de los microordenadores.

En la máquina inspirada en ZX Spectrum aparecen clásicos como Manic Miner, Head Over Heels y Skool Daze, tres títulos que definieron una generación. En el modelo de Commodore 64 figuran obras tan reconocidas como Boulder Dash, Paradroid o X-Out.

Pero hay un detalle adicional que aumenta el interés: los equipos incluyen ranura para tarjetas MicroSD. Eso permitirá cargar archivos compatibles obtenidos legalmente, ampliando mucho las posibilidades para usuarios avanzados y aficionados al coleccionismo digital.

En la práctica, no serán solo dispositivos cerrados con una lista fija de juegos. También pueden convertirse en pequeñas bibliotecas portátiles dedicadas a una era clave de la informática recreativa.

Precio, edición limitada y un regreso pensado para nostálgicos

En el apartado técnico, ambas máquinas integran procesadores de cuatro núcleos a 1.2 GHz y 256 MB de memoria RAM, más que suficiente para mover títulos creados hace cuatro décadas. También ofrecen conexión USB-A para periféricos externos y salida de audio para auriculares.

El punto menos brillante parece ser la batería, con una autonomía estimada entre tres y cuatro horas. Aunque no impresiona frente a estándares actuales, sí puede resultar aceptable para sesiones retro ocasionales. La carga se realiza mediante USB-C.

Cada modelo tendrá un precio aproximado de 129,99 dólares o euros, mientras que las versiones especiales ascenderán a 149,99. Estas ediciones incluirán funda rígida y material conmemorativo pensado para coleccionistas.

Eso sí, habrá muy pocas unidades: solo 2.000 de cada modelo. Una cifra que probablemente acelerará las reservas entre fans del hardware clásico.

Porque más allá de sus especificaciones, estas portátiles venden algo difícil de replicar: la posibilidad de llevar en el bolsillo una parte esencial de la historia del videojuego.

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