Cada temporada de anime llega acompañada de grandes producciones que acaparan titulares y monopolizan la conversación. Sin embargo, también aparecen series que pasan prácticamente desapercibidas hasta que el boca a boca las convierte en auténticos fenómenos. Este verano podría repetirse esa historia. Entre los lanzamientos más discretos de la temporada se esconde una adaptación que reúne talento, una ambientación poco habitual y un relato histórico con el potencial suficiente para sorprender incluso a quienes creen haberlo visto todo.
Science SARU apuesta por una historia muy diferente a todo lo que acostumbra
Cuando se habla de Science SARU, es inevitable pensar en algunas de las producciones más originales de los últimos años. El estudio se ha ganado una reputación envidiable gracias a su capacidad para experimentar con la animación y convertir propuestas poco convencionales en auténticos éxitos. Precisamente por eso, cualquier nuevo proyecto que lleve su sello merece atención, incluso cuando llega sin apenas ruido mediático.
Este verano el estudio presenta dos apuestas completamente distintas. Por un lado está la nueva adaptación de The Ghost in the Shell, una franquicia legendaria que concentra buena parte de las expectativas de los aficionados al ciberpunk. Pero mientras todas las miradas apuntan hacia ese esperado regreso, otra producción mucho más modesta comienza su recorrido en Crunchyroll con una estrategia completamente diferente: dejar que sea la propia serie la que conquiste al público.
Se trata de Jaadugar: A Witch in Mongolia, una adaptación que ya despertó interés entre los amantes de la animación durante su paso por el Festival Internacional de Annecy, considerado el evento más importante del sector. Aunque su estreno no ha estado acompañado por una gran campaña publicitaria, los primeros episodios dejan entrever una obra con una identidad muy marcada.
Parte de esa personalidad nace de los nombres que lideran el proyecto. La supervisión corre a cargo de Naoko Yamada, una de las cineastas más respetadas de la animación japonesa gracias a trabajos como A Silent Voice y The Colors Within. La dirección, por su parte, recae en el español Abel Góngora, cuya trayectoria en la segunda temporada de Dan Da Dan ha despertado enormes expectativas.
La combinación resulta especialmente llamativa porque el material original se aleja bastante del tipo de historias que normalmente adapta el estudio. En lugar de apostar por la acción constante o la fantasía más espectacular, la serie construye su atractivo alrededor de un relato histórico donde el conocimiento ocupa el lugar que habitualmente reservan las espadas o los poderes sobrenaturales.
Una protagonista inspirada en hechos reales en pleno auge del Imperio mongol
La historia traslada al espectador hasta la Persia del siglo XIII, una época marcada por el esplendor cultural de la Edad de Oro islámica y por la expansión del Imperio mongol. Allí comienza el viaje de Sitara, una niña huérfana que termina siendo vendida como esclava y acaba viviendo en una casa dedicada al saber.
Lejos de convertirse únicamente en una víctima de las circunstancias, la joven recibe formación en disciplinas como matemáticas, medicina y astronomía. Ese conocimiento, que inicialmente parecía un privilegio reservado a unos pocos, acabará siendo su mayor herramienta cuando las tropas de Gengis Kan arrasen la región y cambien por completo el rumbo de su vida.
Tras llegar a la corte mongola, la protagonista adopta el nombre de Fátima y comienza una lenta transformación que la llevará a ocupar una posición de enorme influencia entre quienes realmente movían los hilos del poder. El término «jaadugar», que en persa puede traducirse como brujo o hechicero, adquiere aquí un significado completamente distinto al habitual. No hace referencia a la magia, sino a la capacidad del conocimiento para alterar el destino de un imperio.
La serie toma como inspiración la figura histórica de una consejera que desempeñó un papel decisivo durante la regencia de Töregene Khatun, convirtiéndose en una de las mujeres más influyentes del Imperio mongol. Esa base histórica aporta una dimensión poco frecuente dentro del anime, donde pocas veces una mujer musulmana ocupa el centro del relato gracias a su inteligencia y capacidad política, en lugar de hacerlo mediante la fuerza o habilidades sobrenaturales.
Una estética engañosa que puede convertirse en su mayor virtud
Otro de los aspectos más llamativos de Jaadugar: A Witch in Mongolia es su apartado artístico. El manga original de Tomato Soup, publicado desde 2023, adopta un estilo claramente inspirado en las obras más clásicas de Osamu Tezuka, con personajes de apariencia amable y un trazo que recuerda a los cuentos ilustrados.
Esa decisión estética genera un fuerte contraste con el contenido de la historia. Detrás de unos diseños aparentemente inocentes se esconde un relato sobre esclavitud, guerras, invasiones y luchas de poder que obliga al espectador a dejar de lado las primeras impresiones. Science SARU ha optado por respetar esa identidad visual, una apuesta arriesgada en una industria donde los acabados más espectaculares suelen captar la mayor atención.
Precisamente ahí puede residir una de sus mayores fortalezas. La serie no busca impresionar mediante grandes batallas ni secuencias de acción constantes, sino a través de la evolución de sus personajes y de una ambientación histórica muy poco explorada dentro del anime contemporáneo.
El desafío no será pequeño. La competencia durante esta temporada resulta especialmente intensa y muchos títulos parten con una enorme ventaja en popularidad. Sin embargo, ya ha ocurrido antes que producciones discretas terminaran convirtiéndose en referentes con el paso del tiempo, tal y como sucedió con Vinland Saga.
Todo apunta a que Jaadugar: A Witch in Mongolia quiere recorrer un camino similar: apoyarse en una historia sólida, una cuidada adaptación y un mensaje donde el conocimiento es la auténtica fuerza capaz de sobrevivir incluso a la caída de los imperios. Si consigue transmitir esa idea con la misma eficacia que insinúan sus primeros episodios, podría acabar siendo una de las grandes revelaciones del anime en 2026.