En una industria en la que conseguir financiación para un videojuego puede convertirse en una auténtica odisea, Ron Gilbert ha encontrado una solución bastante poco convencional. El creador de Monkey Island está trabajando en Thimbleweed Park 2, la secuela de su aventura gráfica de 2017, pero esta vez no ha recurrido ni al crowdfunding ni a una editora tradicional. En su lugar, un aficionado con una gran fortuna ha decidido pagar la factura del desarrollo.

La situación resulta especialmente curiosa teniendo en cuenta que Gilbert lleva alrededor de 40 años trabajando en videojuegos y conoce de primera mano las dificultades de negociar con grandes compañías.

Gilbert estaba cansado de las condiciones de las editoras

En una entrevista con Bloomberg, Gilbert explicó que no todas sus experiencias con editoras han sido negativas, pero considera que las condiciones ofrecidas en la mayoría de los acuerdos no suelen ser especialmente favorables para los desarrolladores.

El problema no está necesariamente en que una editora recupere el dinero invertido. Gilbert considera razonable que una compañía recupere su inversión antes de comenzar a repartir beneficios. Lo que cuestiona son las condiciones que llegan después.

Según explicó, incluso después de recuperar el dinero invertido, algunas editoras quieren conservar la mayor parte de los ingresos. También existen contratos con condiciones especialmente difíciles de aceptar, como aquellos en los que el desarrollador no comienza a recibir beneficios hasta que el juego se convierte en un gran éxito.

Para Gilbert, ese modelo resulta injusto.

Después de abandonar LucasArts, donde ayudó a crear títulos tan importantes como Maniac Mansion y Monkey Island, el diseñador comenzó a desarrollar sus propios proyectos a través de diferentes compañías.

En 2014, junto a su actual estudio, Terrible Toybox, recurrió a Kickstarter para financiar Thimbleweed Park y consiguió recaudar más de 600.000 dólares.

Thimbleweed Park demostró que todavía había público

Thimbleweed Park recuperaba deliberadamente el estilo clásico de las aventuras gráficas de apuntar y hacer clic, un género que había sido especialmente popular durante las décadas de 1980 y 1990.

El juego llegó finalmente en 2017 y consiguió una recepción muy positiva tanto por parte de la crítica como de los jugadores. Según Gilbert, hasta ahora se han vendido más de 300.000 copias.

Con el paso de los años, el creador comenzó a plantearse la posibilidad de desarrollar una secuela.

El problema era encontrar la financiación adecuada.

Gilbert no quería volver a utilizar Kickstarter y, en enero, explicó en una publicación de su blog que varias editoras habían mostrado interés en Thimbleweed Park 2. Sin embargo, ninguna de las propuestas le parecía suficientemente buena.

Entonces apareció una alternativa inesperada.

Un aficionado millonario decidió pagar el desarrollo

Un amigo de Gilbert se puso en contacto con él para contarle que conocía a una persona adinerada, ajena a la industria del videojuego, que era un gran aficionado a Thimbleweed Park y estaba interesado en financiar la secuela.

Gilbert no estaba completamente convencido.

Según explicó, no era la primera vez que alguien le hacía una propuesta de este tipo, así que simplemente pidió el correo electrónico del supuesto inversor.

Después de hablar directamente con él, descubrió que la propuesta era completamente seria.

Gilbert preparó entonces un presupuesto y un plan de desarrollo que consideraba “muy realistas”. El objetivo era conseguir algo más de un millón de dólares para financiar dos años de trabajo.

Esta vez, además, había una prioridad clara: garantizar que los desarrolladores que trabajaran en el proyecto recibieran una remuneración adecuada.

El inversor quedó satisfecho con el planteamiento y ambos llegaron a un acuerdo que, según Gilbert, resultó ser mucho mejor que las condiciones que le habían ofrecido las editoras.

Así nació oficialmente Thimbleweed Park 2.

La secuela llegará en 2028

El nuevo juego ya está en desarrollo y su lanzamiento está previsto para principios de 2028.

La pregunta evidente es si en 2026 todavía existe suficiente público interesado en una aventura gráfica de estilo clásico.

Gilbert tiene una respuesta bastante clara.

El diseñador considera que el hecho de que Thimbleweed Park siga vendiéndose casi una década después de su lanzamiento demuestra que existe una audiencia para este tipo de experiencias.

Y probablemente esa sea la mejor justificación posible para una secuela.

En una industria cada vez más dominada por grandes producciones, presupuestos millonarios y modelos de negocio complejos, resulta llamativo que un juego de este tipo pueda financiarse gracias a una sola persona que simplemente quiere que exista.

Quizá no sea un modelo que pueda aplicarse a toda la industria, pero al menos permitirá que Ron Gilbert vuelva a hacer lo que lleva décadas haciendo: crear aventuras gráficas.

Si todo sale según lo previsto, Thimbleweed Park 2 llegará en 2028. Y esta vez, al menos, su creador podrá hacerlo con unas condiciones que considera mucho más justas.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.

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