El director de Tekken 8, Kohei Ikeda (conocido como Nakatsu), ha anunciado oficialmente su marcha de Bandai Namco tras más de 20 años de carrera en la multinacional japonesa. Esta salida se produce apenas unos meses después de la marcha de Katsuhiro Harada (Harada-San), la mente maestra y rostro público de la franquicia durante décadas. El abandono consecutivo de los dos máximos responsables creativos de la saga de lucha deja un vacío absoluto en el liderazgo de Tekken 9 y siembra serias dudas sobre la continuidad de la identidad mecánica y narrativa de la marca.

Ikeda confirmó su salida a través de una carta de despedida en su cuenta oficial de la red social X, donde agradeció a la comunidad el apoyo recibido durante su etapa al frente de Tekken 7 y Tekken 8. Aunque el creativo aclaró que no se retira de la industria y que continuará su carrera en el desarrollo de videojuegos, su marcha inmediata obliga a Bandai Namco a buscar un nuevo equipo de dirección capaz de gestionar el polémico soporte postlanzamiento de la octava entrega y de heredar las complejas ideas de diseño que convirtieron a las últimas entregas en éxitos rotundos de crítica y ventas.
Tekken 8 game director Kohei Ikeda has left Bandai Namco after 20 years at the company
“I will continue taking on new challenges as a game developer” pic.twitter.com/bzbYPxwpwv
— Dexerto (@Dexerto) June 1, 2026
El reto de Bandai Namco ante un Tekken 9 sin sus creadores originales
La pérdida de Harada e Ikeda desmantela la cúpula creativa de la división de juegos de lucha de Bandai Namco, abriendo un escenario de especulaciones en foros especializados sobre si ambos veteranos volverán a unirse en el nuevo y misterioso estudio independiente fundado recientemente por Harada. Las críticas recientes a la monetización de Tekken 8 ya habían tensado la relación con una parte de los aficionados, pero la marcha de sus directores traslada el problema al núcleo mismo de la jugabilidad del futuro Tekken 9, un proyecto que ahora carece de directores con el peso interno necesario para mantener el equilibrio entre las exigencias de los accionistas y la esencia clásica de la saga del Puño de Hierro.