Cuando el verdadero juicio ocurre dentro de la mente
Las historias sobre la Segunda Guerra Mundial suelen centrarse en batallas, decisiones políticas o juicios históricos. Pero Nuremberg: El juicio del siglo toma un camino distinto.
En lugar de mostrar el espectáculo judicial, se mete en un terreno mucho más incómodo: la mente de quienes fueron responsables de algunos de los peores crímenes de la historia.
La película, dirigida por James Vanderbilt, se sitúa en los días previos a los juicios que marcarían un antes y un después tras la Segunda Guerra Mundial.
Pero lo que ocurre ahí no es solo un proceso legal.
Es un duelo.
Un enfrentamiento psicológico que define toda la historia
En el centro del relato está Douglas Kelley, interpretado por Rami Malek, un psiquiatra estadounidense encargado de evaluar la salud mental de los principales jerarcas nazis.
Entre ellos, uno destaca por encima del resto: Hermann Göring, interpretado por Russell Crowe.
Lo que comienza como una evaluación clínica pronto se transforma en un enfrentamiento intelectual y moral. Kelley intenta comprender cómo funciona la mente de alguien como Göring, mientras este utiliza su carisma y manipulación para invertir los roles.
No hay gritos ni violencia explícita.
La tensión está en las palabras. En los silencios. En lo que cada uno intenta sacar del otro.
Y en la pregunta que atraviesa toda la película: ¿el mal se explica… o simplemente existe?

Más allá del juicio: una mirada incómoda
Inspirada en el libro El nazi y el psiquiatra, la película evita caer en los lugares comunes del género judicial. No busca reconstruir cada detalle histórico, sino explorar el conflicto moral que se esconde detrás.
En ese sentido, Nuremberg: El juicio del siglo funciona más como un thriller psicológico que como un drama histórico tradicional.
El foco está en la relación entre Kelley y Göring, pero también en lo que esa relación revela: la posibilidad de encontrar lógica en lo irracional, humanidad en lo monstruoso… o la imposibilidad de hacerlo.
La presencia de Michael Shannon suma otra capa de intensidad a un relato que se apoya más en la interpretación que en la acción.

Un relato que incomoda y obliga a pensar
Estrena en cines de Argentina el 26 de marzo de 2026, Nuremberg: El juicio del siglo se posiciona como una de esas películas que no buscan respuestas fáciles.
Su mayor acierto es justamente ese: incomodar.
No ofrece una mirada tranquilizadora ni intenta cerrar el debate. Al contrario, deja abiertas preguntas que siguen siendo relevantes décadas después de los hechos.
Porque entender el mal no significa justificarlo.
Y en ese delicado equilibrio, la película encuentra su mayor impacto.