Hoy resulta imposible imaginar el mundo del anime y el manga sin la influencia de Akira Toriyama y Dragon Ball. La franquicia marcó generaciones enteras, redefinió el shonen y convirtió a personajes como Goku o Vegeta en iconos globales. Sin embargo, durante sus primeros años, nada apuntaba a que aquella aventura fuera a convertirse en un fenómeno histórico. De hecho, su creador tenía un plan muy distinto… y bastante más corto.
Un manga que parecía destinado a terminar demasiado pronto
Aunque ahora se recuerde como una de las obras más exitosas de la historia del entretenimiento japonés, la realidad es que Dragon Ball tuvo un comienzo mucho más discreto de lo que muchos imaginan. Cuando Akira Toriyama empezó a trabajar en la serie para la revista Weekly Shonen Jump, no esperaba construir una franquicia gigantesca ni dedicar décadas de su vida a sus personajes.
Su intención inicial era mucho más sencilla. El autor veía la obra como un manga ligero de aventuras y humor, una historia entretenida que podría durar un par de años antes de cerrar definitivamente. En aquel momento, Toriyama venía del enorme éxito de Dr. Slump, pero ni siquiera eso le garantizaba repetir la fórmula.
De hecho, durante los primeros compases de Dragon Ball, la serie no destacaba especialmente entre los grandes éxitos de la revista. El propio Toriyama llegó a reconocer en entrevistas que pensaba concluir la historia mucho antes de que aparecieran algunos de sus momentos más legendarios.
Eso significa que elementos tan populares como los Super Saiyajin, Freezer, Célula o incluso Vegeta jamás estuvieron contemplados en la idea original.
Las tres sagas con las que Toriyama pensaba cerrar la historia
Según explicó el propio autor en distintas conversaciones publicadas años después, el plan original solo contemplaba tres grandes etapas narrativas: la búsqueda inicial de las bolas de dragón, el primer torneo de artes marciales y el conflicto contra la Red Ribbon.
Nada más.
Toriyama estaba convencido de que la serie terminaría poco después del primer gran torneo. Y, durante un tiempo, parecía que el desenlace iba a ocurrir exactamente así. Las cifras de popularidad no convertían a Dragon Ball en el fenómeno dominante que más tarde llegaría a ser, y dentro de la editorial existían dudas sobre algunos aspectos de la obra.
Uno de los más comentados tenía que ver con Goku. Kazuhiko Torishima, editor histórico de Toriyama y una de las figuras más importantes detrás del manga, insistía constantemente en que el protagonista era demasiado simple y plano para conectar de forma masiva con los lectores. Curiosamente, esa personalidad inocente había sido una decisión completamente intencionada del autor.
Pero entonces ocurrió algo que ya había pasado anteriormente con Dr. Slump.
El torneo que cambió el futuro de Dragon Ball para siempre
Cuando la historia se acercaba a su supuesto final, el arco del torneo de artes marciales empezó a disparar el interés de los lectores. El ritmo de combate, la rivalidad entre personajes y la tensión competitiva hicieron que la serie creciera de forma inesperada dentro de la revista.
Toriyama entendió rápidamente lo que estaba pasando porque ya había vivido una situación similar años antes: las historias centradas en competencias y enfrentamientos conectaban muchísimo mejor con el público.
A partir de ese momento, el final previsto quedó cancelado indefinidamente.
La continuación llegó casi de inmediato con la saga de la Red Ribbon, y ese pequeño cambio terminó alterando para siempre la historia del manga y del anime. Lo que inicialmente iba a ser una obra relativamente corta comenzó a expandirse sin parar, introduciendo nuevos enemigos, transformaciones y escenarios cada vez más ambiciosos.
Lo más curioso es que el propio Toriyama llegó a despedirse de los lectores dentro del manga original. En una de las páginas, el narrador prácticamente daba por concluida la aventura… antes de corregirse a sí mismo y anunciar que Goku seguiría viajando un poco más.
Ese “poco más” terminó convirtiéndose en décadas de historias, películas, videojuegos y continuaciones que llevaron a Dragon Ball a transformarse en un fenómeno mundial.
Una decisión improvisada que terminó creando una leyenda
Mirando atrás, resulta fascinante pensar que gran parte de los momentos más icónicos de Dragon Ball nacieron porque la serie simplemente no dejó de crecer cuando debía terminar.
Si el plan inicial de Toriyama se hubiera cumplido, jamás habrían existido algunas de las escenas más recordadas del anime: la llegada de los Saiyajin, la transformación en Super Saiyajin, el futuro alternativo de Trunks o las batallas contra Freezer y Célula.
Lo que parecía un manga temporal acabó redefiniendo toda una industria. Y todo empezó por algo mucho más simple de lo que muchos creen: un torneo de artes marciales que atrapó a millones de lectores justo cuando la historia estaba a punto de despedirse para siempre.
Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.