Saltar al contenido

El regreso de un clásico oculto esconde un giro que puede volverte adicto desde la primera partida

La secuela de un shooter muy querido no solo vuelve con su esencia intacta, sino que introduce un cambio inesperado que podría transformar cada partida en algo impredecible.

Algunos juegos logran destacar en su momento, pero pocos dejan una huella suficiente como para justificar una secuela años después. Sin embargo, cuando eso ocurre, las expectativas suelen ser altas. Eso es exactamente lo que rodea al regreso de uno de los shooters más estilizados de los últimos años. Su nueva entrega no solo recupera su identidad, sino que introduce una idea que podría cambiar por completo cómo se juega.

Una secuela que mantiene su esencia, pero se atreve a cambiar las reglas

Cuando el primer Huntdown apareció, lo hizo apostando fuerte por una fórmula que parecía olvidada: acción directa, estética pixelada y un ritmo frenético heredado de los clásicos arcade. Su ambientación, inspirada en un futuro dominado por corporaciones y bandas criminales, junto a su estilo visual de 16 bits, lo convirtieron en una propuesta muy reconocible.

Ahora, con Huntdown: Overtime, el estudio responsable vuelve a ese universo, pero con una intención clara: no limitarse a repetir lo que ya funcionó.

Aunque el apartado visual se mantiene fiel a ese pixel art cargado de personalidad, el mayor cambio está en su estructura jugable. Esta vez se apuesta por un enfoque roguelite, lo que introduce una capa de profundidad que no estaba presente en la entrega original.

Además, la historia se centra en un único protagonista, John Sawyer, dejando atrás la selección de personajes del juego anterior. Este cambio no es solo narrativo, sino también mecánico, ya que permite construir una progresión más definida alrededor del personaje.

La idea es sencilla sobre el papel, pero potente en ejecución: avanzar, caer, mejorar y volver a intentarlo. Un bucle diseñado para que cada intento sea distinto al anterior, obligando al jugador a adaptarse constantemente.

Partidas impredecibles, decisiones constantes y combates exigentes

El nuevo enfoque se refleja directamente en cómo se desarrollan las partidas. Los niveles ya no son estáticos, sino que cambian de forma procedural. Esto significa que la disposición de escenarios, enemigos e incluso jefes puede variar en cada intento.

A esto se suma la posibilidad de elegir entre distintas rutas dentro de un mismo nivel, lo que añade un componente estratégico que va más allá de disparar sin parar. Cada decisión puede influir en el tipo de desafíos que aparecerán más adelante.

En cuanto al combate, Huntdown: Overtime mantiene la intensidad del género run and gun, tomando como referencia clásicos que apostaban por controles precisos y acción constante. Aquí, cada movimiento cuenta, y cualquier error puede costar caro.

Los enfrentamientos contra jefes siguen siendo uno de los grandes atractivos. Desde enemigos extravagantes hasta situaciones completamente fuera de lo común, el juego busca sorprender en cada encuentro. Pero no todo se reduce a eliminar objetivos: también existe la opción de capturar enemigos con vida, lo que permite obtener recompensas más valiosas.

Estas recompensas se traducen en mejoras clave para sobrevivir. Nuevas armas, potenciadores y habilidades como mayor velocidad o regeneración se convierten en herramientas esenciales para avanzar. Y es que el juego no es indulgente: morir será algo habitual.

Lejos de ser un castigo, este sistema forma parte de su identidad. Cada derrota sirve para aprender, mejorar y regresar con más opciones. Es un diseño pensado para enganchar, donde el progreso no es lineal, sino acumulativo.

Con su llegada en acceso anticipado prevista para el 16 de abril, Huntdown: Overtime empieza a perfilarse como una propuesta que combina lo mejor de dos mundos: la nostalgia de los clásicos y las mecánicas modernas que premian la perseverancia.

Y si cumple lo que promete, podría convertirse en uno de esos títulos difíciles de soltar una vez empiezas.

You May Also Like