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Exjefe de Assassin’s Creed demanda a Ubisoft por casi un millón de dólares tras un supuesto despido forzado

Marc-Alexis Côté estuvo al frente de la franquicia más importante de Ubisoft

En 2025, Marc-Alexis Côté, responsable de la franquicia Assassin’s Creed y veterano de Ubisoft con más de 20 años en la compañía, dejó el editor de forma abrupta tras el lanzamiento de Assassin’s Creed Shadows. Tres meses después rompió el silencio para asegurar que su salida no fue voluntaria, sino resultado de presiones internas. Ahora, Côté ha presentado una demanda contra Ubisoft por casi un millón de dólares, alegando un “despido indirecto” tras haber sido degradado de su cargo al frente de la principal franquicia de la empresa.

Según informa Radio-Canada, la demanda fue presentada recientemente ante el Tribunal Superior de Quebec y reclama 1,3 millones de dólares canadienses en concepto de daños, equivalentes a unos 935.000 dólares estadounidenses. En el escrito, Côté detalla los acontecimientos que precedieron a su salida, incluido un encuentro en el verano de 2025 en el que, según afirma, quedó claro que dejaría de liderar Assassin’s Creed, franquicia que encabezaba desde que en 2022 se definiera una ambiciosa reestructuración estratégica de su futuro.

El año pasado, Ubisoft creó una filial llamada Vantage Studios, respaldada por una inversión de 1.250 millones de dólares de Tencent, destinada a agrupar las franquicias más rentables del editor: Rainbow Six Siege, Far Cry y Assassin’s Creed. La nueva unidad está dirigida por el responsable de los estudios de Norteamérica, Christophe Derennes, y por Charlie Guillemot, hijo del director ejecutivo de Ubisoft, Yves Guillemot. Antes de este cambio, Côté reportaba directamente a Yves Guillemot.

Un veterano de Assassin’s Creed, presuntamente degradado

De acuerdo con la demanda, bajo el nuevo modelo Ubisoft planeaba contratar a un jefe global de franquicias que supervisara todas sus propiedades intelectuales principales, incluida Assassin’s Creed, lo que en la práctica suponía una degradación del rol de Côté. Además, el nuevo puesto estaría radicado exclusivamente en Francia, lo que lo dejaba fuera de consideración a menos que aceptara trasladar su vida al otro lado del Atlántico.

El desarrollador afirma que se le ofrecieron alternativas como un cargo de responsable de producción de franquicias o un puesto ambiguo al frente de una “Casa Creativa” encargada de una franquicia menor dentro del portafolio de la compañía. Tras rechazar estas opciones y solicitar su indemnización por la pérdida efectiva de su cargo en octubre, sostiene que Ubisoft dio el paso inesperado de anunciar, tanto interna como públicamente, su “salida voluntaria” al día siguiente.

“Las últimas 24 horas han sido profundamente emocionales”, escribió entonces en LinkedIn. “Muchos de ustedes se han mostrado sorprendidos de que eligiera dejar Assassin’s Creed después de tantos años, especialmente considerando la pasión que aún siento por la franquicia. La verdad es simple: no tomé esa decisión”. En la actualidad, Côté solicita al tribunal de Quebec no solo una compensación económica y su indemnización, sino también la liberación de una cláusula de no competencia que limita los puestos que puede asumir en otras empresas de la industria del videojuego.

Ciclos de desarrollo más largos y menos lanzamientos

La demanda llega en la antesala del primer aniversario de Assassin’s Creed Shadows, el último título de la saga lanzado bajo la supervisión de Côté, quien trabajó en la serie de acción histórica desde Assassin’s Creed: Brotherhood (2010). Ese juego estaba previsto inicialmente para 2024, pero fue retrasado para disponer de más tiempo de desarrollo, después de marcar ya el periodo más largo sin nuevos lanzamientos en la historia de la franquicia.

“También estamos cambiando nuestro modelo de desarrollo para hacerlo más sostenible para nuestros equipos, ya que antes promediábamos unos tres años por cada ciclo de desarrollo de Assassin’s Creed”, explicó Côté en 2022. “Estamos pasando a ciclos más largos para que sean más sostenibles desde un punto de vista humano y tecnológico, de modo que podamos construir realmente sobre el trabajo previo y apoyar nuestros juegos durante más tiempo”.

En ese momento, señaló que la franquicia evolucionaría en dos líneas paralelas: Shadows representaría la continuidad de la fórmula RPG de mundo abierto iniciada con Assassin’s Creed Origins, mientras que la siguiente entrega, Assassin’s Creed Hexe, dirigida por Clint Hocking, adoptaría un enfoque que se sentiría “nuevo y diferente”. Sin embargo, con el paso de los años, algunos proyectos como el derivado multijugador Invictus y el juego móvil “AAA” Jade siguen sin aparecer. En paralelo, se rumorea que un remake de Assassin’s Creed IV: Black Flag podría lanzarse en los próximos meses.

Este artículo ha sido traducido de Kotaku US por Agustín Azcarate. Aquí podrás encontrar la versión original.

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