Las guerras entre gremios vuelven a tener un escenario propio. En lugar de depender de las grandes batallas territoriales, los jugadores podrán enfrentarse directamente por el control de una fortaleza, con poco tiempo para atacar y mucho que perder si la defensa cae.

Asedios de 30 minutos para decidirlo todo

State of War regresa a Gloria Victis con un formato centrado en los enfrentamientos entre gremios. Cada batalla tendrá un límite de 30 minutos y enfrentará a un grupo atacante contra el clan encargado de defender su castillo.

El objetivo de los invasores será atravesar las defensas y llegar hasta la bandera rival. Los defensores tendrán que aprovechar las fortificaciones disponibles para detener el avance antes de que el cronómetro llegue a cero.

Pero el combate no comenzará cuando aparezcan los primeros enemigos. Los gremios podrán explorar previamente las islas de otros clanes para estudiar la distribución de sus defensas. Conocer la posición de las fortificaciones puede marcar la diferencia entre una ofensiva rápida y un ataque que termine consumiendo todo el tiempo disponible.

Esto hace que la preparación tenga un peso importante. No será suficiente con reunir a un grupo numeroso y lanzarlo contra las murallas. Elegir por dónde avanzar, coordinar los ataques y detectar los puntos débiles de la fortaleza serán decisiones fundamentales.

Ganar da recompensas y perder cuesta caro

Cada gremio podrá participar en un máximo de dos combates de State of War al día: uno como atacante y otro como defensor. Además, las batallas se desarrollarán siempre en la isla del clan que esté defendiendo.

El sistema busca así evitar enfrentamientos constantes y dar valor a cada oportunidad. Una mala decisión puede tener consecuencias durante el resto de la jornada, especialmente si el rival consigue aprovechar una debilidad en las defensas.

Las victorias proporcionarán puntos de tecnología, necesarios para desarrollar y mantener las Tecnologías de Gremio. De esta forma, imponerse en un asedio no solo servirá para ganar prestigio, sino también para mejorar las posibilidades del clan a largo plazo.

Las derrotas tendrán un efecto diferente. El gremio derrotado conservará su castillo, pero las estructuras que hayan sido destruidas durante el ataque deberán reconstruirse con un nivel de mejora inferior al que tenían antes.

La defensa adquiere así una importancia mayor. Mantener intacta una fortaleza significa conservar el progreso realizado en ella, mientras que una ofensiva exitosa puede obligar al rival a invertir tiempo y recursos para recuperar sus posiciones.

Una guerra pensada para los gremios

El regreso de State of War añade una vía de conflicto más pequeña y directa dentro del PvP de Gloria Victis. Las grandes guerras por el territorio siguen formando parte de la experiencia, pero ahora los gremios cuentan nuevamente con un sistema diseñado específicamente para resolver sus propias rivalidades.

La diferencia está en la escala. Estas batallas giran alrededor de un castillo, un grupo de jugadores y un objetivo concreto. La exploración previa, la distribución de las defensas y la coordinación durante los 30 minutos pueden ser tan importantes como el número de combatientes disponibles.

La función vuelve además en una nueva etapa para el MMORPG, después de su relanzamiento bajo el sello de gamigo y su apuesta por el modelo free-to-play. El juego mantiene su enfoque en el combate medieval y el PvP abierto, mientras recupera una característica que había sido especialmente demandada por parte de la comunidad.

Con el regreso de los asedios, los castillos vuelven a convertirse en algo más que un símbolo para los gremios. Ahora representan un objetivo que habrá que estudiar, proteger y reconstruir cuando las cosas salgan mal. Y con solo media hora para decidir el resultado, cada ataque tendrá que estar bien pensado.

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