Durante años, el terror en los videojuegos ha evolucionado hacia experiencias más rápidas y espectaculares. Sin embargo, existe una parte del público que sigue buscando algo distinto: tensión constante, exploración cuidadosa y la sensación de no estar completamente a salvo en ningún momento. Un nuevo título intenta recuperar esa fórmula, pero situándola en un escenario marcado por un desastre inexplicable que ha cambiado por completo el destino de una ciudad.
Un impacto desde el cielo y una investigación que cambia por completo
Todo comienza con un suceso imposible de ignorar. Un meteorito cae sobre Corea del Sur y el impacto provoca una catástrofe que transforma el país en un territorio devastado. Las consecuencias del choque son tan graves que gran parte de la región queda envuelta en tormentas eléctricas, contaminación y fenómenos difíciles de explicar.
Dos meses después, cuando el aire empieza a volverse respirable y la situación parece estabilizarse, se organiza una misión para investigar lo ocurrido. En Ground Zero, la operación queda en manos de una operativa de élite coreana acompañada por un agente canadiense, enviados directamente al epicentro del desastre.
El destino es Busan, una ciudad costera que ahora se presenta irreconocible. Las calles están cubiertas de niebla, muchos edificios han quedado parcialmente destruidos y el silencio domina lugares que antes estaban llenos de vida. Lo que parecía una misión de reconocimiento pronto se convierte en algo mucho más inquietante.
Las formas de vida que han sobrevivido al impacto ya no son las mismas. Animales y humanos parecen haber sufrido mutaciones violentas, convirtiéndose en criaturas hostiles que reaccionan con agresividad ante cualquier intruso. La exploración del lugar deja claro que algo mucho más extraño que un simple meteorito pudo haber caído sobre la ciudad.
A medida que la investigación avanza, los protagonistas comienzan a encontrar señales extrañas cerca del lugar del impacto. Restos desconocidos, formaciones anómalas y pistas dispersas que sugieren que la catástrofe podría esconder una explicación mucho más compleja de lo que parecía en un principio.
Supervivencia, combate táctico y una ciudad llena de amenazas
El recorrido por la ciudad no es un simple paseo por escenarios devastados. La amenaza está presente en casi cada esquina y obliga a moverse con cuidado. Las criaturas mutadas acechan en edificios abandonados, calles estrechas y zonas oscuras donde la visibilidad es mínima.
Para sobrevivir, los protagonistas cuentan con distintas opciones de combate que combinan armas de fuego y enfrentamientos cuerpo a cuerpo. Disparar con precisión, esquivar ataques o contraatacar en el momento adecuado forma parte de un sistema diseñado para mantener la tensión en cada encuentro.
Cada enfrentamiento puede marcar la diferencia, especialmente porque los recursos no son ilimitados. La munición debe administrarse con inteligencia y los enfrentamientos innecesarios pueden convertirse en un problema a largo plazo. Este enfoque busca recuperar el tipo de decisiones que definían a los survival horror clásicos.
El progreso dentro del juego también incluye un sistema de mejora basado en puntos de genoma. Estos se obtienen al derrotar enemigos de forma eficiente y permiten desbloquear ventajas que ayudan a enfrentar los desafíos más peligrosos del escenario.
Pero el combate es solo una parte de la experiencia. La exploración tiene un peso muy importante. Los jugadores recorrerán distintos lugares de la ciudad, desde templos tradicionales y pueblos cercanos a la costa hasta zonas urbanas completamente arrasadas por la explosión.
En los puntos más profundos del mapa aparecen enemigos mucho más peligrosos. Las mutaciones más extremas se manifiestan en forma de jefes gigantes que obligan a replantear la estrategia y aprovechar al máximo el entorno para sobrevivir.
Un homenaje directo al terror clásico que marcó a toda una generación
Más allá de su historia y ambientación, uno de los aspectos que más llama la atención del proyecto es su clara inspiración en los survival horror que definieron el género a finales de los noventa y principios de los dos mil.
En lugar de apostar por un enfoque totalmente moderno, el equipo de desarrollo ha decidido recuperar varias de las mecánicas que hicieron memorables a aquellos juegos. Uno de los ejemplos más evidentes es el uso de cámaras fijas combinadas con escenarios prerenderizados, una decisión que refuerza la sensación de vulnerabilidad y permite construir escenas con mayor tensión visual.
Este sistema provoca que el jugador nunca tenga una visión completa del entorno, lo que incrementa la incertidumbre al explorar pasillos, plazas abandonadas o edificios en ruinas. La amenaza puede aparecer en cualquier momento.
También regresan los puzles ambientales, que obligan a examinar cuidadosamente cada zona para encontrar objetos, activar mecanismos o desbloquear nuevas rutas. Resolver estos desafíos se convierte en una parte fundamental del progreso.
Para quienes buscan una experiencia todavía más cercana al terror clásico, el juego incluye la opción de activar controles tipo “tank”, el sistema de movimiento tradicional que caracterizó a muchos títulos históricos del género.
La aventura además incluye contenido adicional desbloqueable. Trajes alternativos, modos de juego extra y finales ocultos forman parte de las recompensas reservadas para quienes decidan explorar cada rincón del escenario.
El lanzamiento está previsto para el 16 de abril de 2026 en PC, PlayStation 5 y Xbox Series X|S, con la intención de demostrar que el survival horror clásico todavía tiene mucho que ofrecer a las nuevas generaciones de jugadores.