Saltar al contenido

HARSH REIGNS llega a Steam con una idea poco común: en este roguelike romper tus armas puede ser la mejor estrategia

Un nuevo RPG independiente acaba de aterrizar en acceso anticipado con una propuesta curiosa: combates tácticos, decisiones constantes y un sistema donde incluso destruir tus propios objetos puede volverse parte de la estrategia.

Durante años, el género roguelike ha demostrado ser uno de los terrenos favoritos para la experimentación dentro del desarrollo independiente. Su estructura basada en intentos repetidos, progresión parcial y partidas relativamente cortas permite probar ideas que difícilmente encajarían en otros RPG tradicionales. Pero de vez en cuando aparece un proyecto que intenta cambiar algunas reglas del juego. Uno de los más recientes introduce un sistema donde los objetos no solo se utilizan en combate, sino que su destrucción puede convertirse en una pieza clave para crecer.

Un sistema de combate simple que esconde más estrategia de la que parece

A primera vista, la propuesta parece directa. El jugador avanza por distintos escenarios enfrentándose a enemigos, recogiendo objetos y tratando de sobrevivir hasta el final del recorrido. Sin embargo, esa simplicidad inicial pronto deja ver un sistema más estratégico de lo que podría parecer.

Cada partida funciona como una carrera progresiva a través de diferentes áreas donde los enemigos aparecen con patrones propios. El objetivo es seguir avanzando mientras el desafío aumenta gradualmente, hasta llegar a combates contra jefes que obligan a dominar bien todas las mecánicas disponibles.

El combate se desarrolla mediante turnos y se controla con una interfaz sencilla. Las acciones se ejecutan seleccionando objetos desde el inventario, lo que permite reaccionar rápidamente durante los enfrentamientos. Pero detrás de ese control directo aparece un detalle que marca la diferencia: la distancia.

Las armas disponibles se dividen en tres categorías principales según su alcance. Existen opciones de corto alcance, ideales para ataques rápidos; otras de distancia media que ofrecen equilibrio; y armas que permiten golpear desde lejos. Elegir la correcta en el momento adecuado puede cambiar completamente el resultado de un combate.

Algunos enemigos preparan ataques cargados capaces de causar mucho daño si llegan a completarse. Sin embargo, esos movimientos pueden interrumpirse si el jugador utiliza un arma desde la distancia correcta antes de que se ejecuten. Ese pequeño detalle introduce un elemento táctico constante en cada turno.

A esto se suma otro factor que añade tensión: el inventario cambia constantemente. A medida que se encuentran nuevos objetos, el jugador debe decidir qué utilizar, qué conservar y cómo adaptar su estrategia a lo que tenga disponible en ese momento. En muchos casos, improvisar termina siendo tan importante como planificar.

El sistema que define la experiencia: objetos que se rompen para hacerte más fuerte

Uno de los elementos más particulares del juego está relacionado con la durabilidad del equipo. En muchos RPG, que un arma se rompa suele ser una desventaja. Aquí ocurre justo lo contrario.

Gran parte del equipamiento —armas, escudos y diversos objetos de uso— posee un número limitado de usos antes de romperse. Sin embargo, cuando finalmente se destruyen, el personaje obtiene mejoras relacionadas con ese tipo de objeto.

Esto significa que agotar un arma no necesariamente representa una pérdida. En muchos casos puede ser una forma de fortalecer al personaje y mejorar su dominio de determinados estilos de combate.

La decisión, entonces, pasa a ser estratégica. Utilizar un objeto hasta el final puede ofrecer una recompensa mayor, especialmente si se trata de equipo de alto nivel. Cuanto más poderoso sea el objeto, mayor será el beneficio obtenido tras su destrucción.

El sistema de equipamiento también introduce una gran variedad de posibilidades. Las armas principales se dividen en tres tipos: dagas de corto alcance, espadas para distancia media y armas arrojadizas que permiten atacar desde lejos. Tener acceso a las tres suele ser lo ideal, pero no siempre sucede.

Cuando falta una categoría, el jugador debe encontrar formas alternativas de sobrevivir. Ese tipo de improvisación se convierte en una de las fuentes de tensión más interesantes de cada partida.

La magia añade otra capa estratégica. A diferencia de las armas físicas, los hechizos no se rompen. En su lugar, aumentan su poder cuanto más se utilizan, pero también incrementan su coste de energía. Esto obliga a equilibrar cuidadosamente cuándo usar magia y cuándo reservar recursos.

Los escudos también tienen un papel importante en la supervivencia. No solo reducen el daño recibido, sino que pueden activar efectos adicionales como reflejar ataques, aturdir enemigos o preparar contraataques. Incluso se activan automáticamente al usar objetos curativos, permitiendo pasar rápidamente de una posición defensiva a una ofensiva.

Un sistema de progreso flexible que cambia cada intento

A medida que el jugador completa recorridos, el personaje puede mejorar a través de diferentes sistemas de progresión. Subir de nivel permite seleccionar aumentos de estadísticas, mientras que ciertos momentos del juego ofrecen la posibilidad de cambiar de clase.

Estos cambios no son meramente estéticos. Cada clase introduce habilidades específicas que pueden transformar completamente la forma de afrontar los combates o de utilizar determinados objetos.

Además del progreso dentro de cada partida, existe un punto central donde se pueden mejorar atributos de forma permanente. Este tipo de mejoras permite que cada intento sea ligeramente más favorable que el anterior, incluso cuando el recorrido se reinicia desde el principio.

El mundo del juego también está lleno de pequeños eventos que rompen el ritmo habitual de combate. Durante la exploración pueden aparecer comerciantes especializados, herreros capaces de modificar equipo o personajes que ofrecen pistas y recompensas.

En otros casos se descubren cofres escondidos o estatuas especiales que permiten eliminar maldiciones o fusionar objetos para crear versiones más poderosas.

Entre distintas zonas también aparecen campamentos donde el jugador puede reorganizar su inventario y prepararse para la siguiente etapa del recorrido. Estos momentos de pausa sirven para ajustar estrategias antes de continuar hacia territorios más peligrosos.

Con todas estas piezas, HARSH REIGNS intenta construir una experiencia donde cada intento se sienta distinto. El resultado es un roguelike que mezcla planificación, improvisación y progresión constante mientras continúa evolucionando durante su etapa de acceso anticipado.

You May Also Like