Los videojuegos de rol suelen centrarse en batallas, exploración y héroes destinados a derrotar grandes amenazas. Pero de vez en cuando aparece una propuesta que decide contar su historia desde un lugar más cercano. Un pueblo lleno de secretos, una familia que intenta reconstruir su vida y un protagonista que cocina tanto como combate. Esa es la premisa de Town of Zoz, una aventura que mezcla acción, narrativa y gastronomía para contar una historia donde cada plato puede cambiar el destino de una comunidad.
Un regreso al hogar que se convierte en una aventura inesperada
La historia comienza con el regreso de Ito, un joven chamán que vuelve al lugar donde creció. Su objetivo inicial parece sencillo: retomar la granja familiar y ayudar en el restaurante del pueblo. Sin embargo, pronto descubre que el lugar que recordaba ha cambiado más de lo que imaginaba.
Algo extraño se cierne sobre la comunidad. Una presencia misteriosa parece afectar a los habitantes y alterar la tranquilidad del entorno. Lo que antes era un pueblo lleno de vida comienza a mostrar señales de inquietud, y muchas de las respuestas parecen esconderse en su pasado.
A medida que el protagonista se involucra con los vecinos, empieza a descubrir historias personales, conflictos ocultos y recuerdos que siguen influyendo en la vida del lugar. En lugar de limitarse a combatir enemigos, el juego propone ayudar a reconstruir esas relaciones.
La cocina se convierte en una herramienta fundamental para lograrlo. Preparar ciertos platos permite fortalecer vínculos con los personajes del pueblo y desbloquear momentos narrativos importantes. Cada receta no solo tiene un efecto práctico dentro del juego, también funciona como una forma de acercarse a quienes habitan ese mundo.
Ito no está completamente solo en esta tarea. Durante la aventura contará con la ayuda de un espíritu capaz de cambiar de forma, además de otros aliados con habilidades especiales. Entre ellos aparecen personajes muy distintos entre sí, desde combatientes con poderes elementales hasta figuras inesperadas que terminan acompañando al protagonista en su viaje.
Cocinar, cultivar y combatir: un sistema que mezcla géneros
Uno de los aspectos más particulares del juego es cómo combina distintas mecánicas dentro de una misma experiencia. La exploración y los combates forman parte importante del progreso, pero conviven con actividades más tranquilas que también influyen en la historia.
Recolectar ingredientes es una de las tareas habituales. Algunos se obtienen cultivando en la granja, mientras que otros aparecen durante las expediciones fuera del pueblo. Esos ingredientes se utilizan después para preparar recetas especiales que ofrecen distintos beneficios.
Las comidas funcionan como herramientas estratégicas. Algunas aumentan la resistencia del personaje, otras mejoran habilidades durante el combate o permiten enfrentar criaturas más peligrosas. Al mismo tiempo, compartir esos platos con los habitantes del pueblo abre nuevas conversaciones y momentos narrativos.
El sistema de combate introduce un ritmo más dinámico. Durante las expediciones aparecen criaturas mágicas que deben enfrentarse con ataques directos y habilidades especiales. El espíritu compañero también participa en estos encuentros, aportando diferentes formas de apoyo.
El contraste entre combate y actividades cotidianas es una de las ideas centrales del diseño. Después de explorar zonas peligrosas o luchar contra enemigos, el jugador vuelve al pueblo para cocinar, conversar con los vecinos o trabajar en la granja.
Esa alternancia busca mantener un equilibrio entre tensión y calma, algo que el juego utiliza para reforzar su narrativa y el crecimiento de la comunidad.
Un mundo inspirado en los JRPG clásicos y la cultura latinoamericana
El proyecto nace con una inspiración clara en los RPG japoneses de principios de los años 2000. Aquella época dejó una huella importante en el género, con historias centradas en personajes, mundos coloridos y sistemas que mezclaban exploración, combate y relaciones entre protagonistas.
Los desarrolladores quisieron recuperar ese espíritu, pero incorporando elementos culturales distintos. El resultado es un universo fantástico que toma referencias de tradiciones latinoamericanas, tanto en su estética como en su gastronomía.
Las recetas que aparecen en el juego reflejan esa inspiración. Platos como pupusas, empanadas de carne o postres tradicionales forman parte del repertorio culinario que el jugador puede preparar durante la aventura. Cada uno tiene efectos específicos dentro de la experiencia y también contribuye a reforzar la identidad del mundo.
El apartado visual también busca transmitir esa mezcla cultural. Los escenarios están diseñados con un estilo artístico detallado que combina elementos de fantasía con paisajes y arquitectura inspirados en regiones latinoamericanas.
A lo largo de la historia, el jugador irá descubriendo que la amenaza que afecta al pueblo está relacionada con secretos antiguos que nadie ha querido recordar. Resolver ese misterio implicará explorar zonas peligrosas, ayudar a los habitantes a enfrentar sus propios temores y reconstruir poco a poco el equilibrio de la comunidad.
Town of Zoz ya está disponible en PC a través de Steam y propone una aventura diferente dentro del género: una donde las batallas importan, pero donde cocinar, compartir y reconstruir relaciones también puede cambiar el destino de todo un pueblo.