Hideo Kojima no suele pasar desapercibido cuando comparte su opinión sobre una película. El creativo japonés acostumbra a comentar en redes sociales las producciones que más le impresionan y, con frecuencia, sus recomendaciones terminan despertando la curiosidad tanto de cinéfilos como de jugadores. Esta vez ha sido el turno de una cinta de terror que ya está arrasando en taquilla y que, según el diseñador, consigue transmitir sensaciones muy similares a las de algunos videojuegos clásicos.

Kojima encuentra en Backrooms una experiencia que le recuerda a los primeros videojuegos en tres dimensiones

Cada vez que Hideo Kojima publica una reseña en su perfil de X, miles de seguidores analizan sus palabras con atención. El director de Metal Gear Solid y Death Stranding es un apasionado del cine desde hace décadas y muchas de sus obras han estado profundamente influenciadas por el séptimo arte.

Su última recomendación ha sido Backrooms, una película de terror que, además de convertirse en uno de los fenómenos cinematográficos del año, ha conseguido sorprender al propio creativo japonés.

Lejos de limitarse a elogiar la historia o las interpretaciones, Kojima explicó que la película le hizo recordar una etapa muy concreta de la historia de los videojuegos: aquella en la que los desarrolladores intentaban construir mundos tridimensionales antes de que existieran los gráficos poligonales modernos.

En su publicación describió la película como una obra capaz de mezclar nostalgia e innovación mediante una propuesta artística muy particular.

«Backrooms. Un mundo donde la nostalgia y la novedad te atacan en forma de arte. Estoy alucinado.»

El diseñador explicó que la estética de la película le recordó a los juegos pseudo 3D de la era de los 8 bits y a los primeros RPG de la época de NES, cuando los escenarios tridimensionales se simulaban utilizando patrones repetitivos y laberintos construidos a partir de imágenes en bucle.

Kojima incluso evocó una costumbre muy habitual entre los jugadores de aquella generación: dibujar mapas sobre papel cuadriculado para no perderse en los enormes laberintos de los videojuegos de rol.

Según el creativo, esa sensación de exploración constante y de desorientación vuelve a cobrar vida en Backrooms, pero trasladada al lenguaje cinematográfico.

Una comparación con Cube que ha llamado la atención de los aficionados al terror

Más allá de las referencias a los videojuegos clásicos, Kojima destacó especialmente el trabajo artístico de la película.

Para él, Backrooms consigue transmitir una permanente sensación de ansiedad y aislamiento mediante espacios que parecen escapar de cualquier lógica arquitectónica, una propuesta que mezcla elementos de arquitectura, psicología y arte visual para construir un escenario profundamente inquietante.

El desarrollador considera que esos interminables pasillos y habitaciones conectadas generan una experiencia muy similar a la de quedar atrapado dentro de un enorme laberinto digital.

Precisamente por ello, terminó estableciendo una comparación con Cube, la película de ciencia ficción y terror estrenada en 1997 que se convirtió con el tiempo en una obra de culto gracias a su planteamiento minimalista y opresivo.

Para Kojima, Backrooms representa una reinterpretación moderna de aquella idea, adaptándola al concepto de los espacios liminales y conectando la estética de los videojuegos de los años ochenta con una puesta en escena completamente contemporánea.

Backrooms también conquista la taquilla y ya prepara su continuación

Las buenas palabras de Hideo Kojima llegan en un momento especialmente positivo para la producción.

Según los datos de Box Office Mojo, Backrooms ya ha superado los 380 millones de dólares de recaudación mundial, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos cinematográficos del género de terror durante este año.

El rendimiento comercial ha sido tan sólido que la secuela ya ha recibido luz verde, confirmando que la historia continuará próximamente en la gran pantalla.

Desde la publicación de su primer avance, la película llamó la atención por su ambientación inspirada en el conocido fenómeno de internet de los «backrooms», esos espacios aparentemente infinitos, vacíos y repetitivos que durante años han protagonizado teorías, videojuegos y relatos de terror en la red.

Ahora, además del respaldo del público y de la crítica especializada, la película suma el entusiasmo de uno de los diseñadores de videojuegos más influyentes de las últimas décadas. Y cuando Hideo Kojima asegura que una obra consigue hacerle revivir las sensaciones de los RPG clásicos y de una película de culto como Cube, muchos aficionados consideran que se trata de una recomendación difícil de ignorar.

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