3. “La Bella y la Bestia” de La Bella y la Bestia
Como la Sra. Potts, la cálida y alegre voz inglesa de Angela Lansbury añade un toque rosado a esta poderosa balada de amor, respaldada por una orquesta de suntuosas cuerdas. La letra no es el romanticismo puro de las antiguas historias de amor de Disney; aquí no hay amor a primera vista. En cambio, la Sra. Pottts reflexiona con dulzura sobre cómo el amor verdadero puede tardar en florecer y cómo las relaciones a veces requieren cambios, admitir tus defectos y trabajar duro para dejar de lado tus vicios y peores cualidades. Es una perspectiva sorprendentemente madura para una canción de amor de Disney. La animación que la acompaña es una de las secuencias más exquisitas en la historia de Disney: el vestido dorado de Bella se desliza delicadamente por la pista mientras ella y la Bestia bailan en el gran salón de baile, la cámara gira para revelar la lámpara de araña brillante y el techo al estilo de Miguel Ángel de querubines pintados sobre ellos. Que Howard Ashman escribiera esta canción mientras moría por complicaciones del SIDA la hace aún más conmovedora.