En la industria del videojuego, hay proyectos que nacen de una hoja de cálculo y otros que emanan de una obsesión pura por el arte. ‘Orbitals’ pertenece, sin duda, a este último grupo. Desarrollado por el estudio Shapefarm, afincado en Japón pero compuesto por un equipo internacional de veteranos que trabajaron bajo las órdenes de Josef Fares, el juego no es solo una propuesta cooperativa: es una carta de amor interactiva al anime de la era dorada.
Lo que vimos en las oficinas de Tokio no es solo un indie ambicioso; es una síntesis perfecta entre la jugabilidad pulida de Hazelight y el preciosismo técnico de Studio Massket (To Your Eternity). Con Shuhei Yoshida como padrino y consejero, Orbitals ha pasado de ser un proyecto humilde a abrir un Nintendo Direct y convertirse en el abanderado de la Nintendo Switch 2 para este verano.
Orbitals Gameplay Reveal Trailer! ✨
Coming to Switch 2 “This Summer” pic.twitter.com/B1ECkazbgv
— Genki✨ (@Genki_JPN) April 23, 2026
El «Hermanastro» de It Takes Two con alma de Shonen
La comparación con It Takes Two es inevitable cuando el director del proyecto es Jakob Lundgren, exmiembro de Hazelight. Sin embargo, Orbitals no es una copia, sino una evolución que cambia el drama matrimonial por la épica de un shonen espacial inspirado en la inocencia de ‘Dragon Ball’.
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Maki y Omura: Dos niños criados en una nave a la deriva que, tras descubrir un secreto cósmico, se lanzan a una aventura que replica la estructura de los grandes animes de los 80 y 90.
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Cooperativo obligatorio: El juego aprovecha la función GameShare de Switch 2, exigiendo coordinación absoluta. Mientras uno utiliza un gancho para manipular el entorno, el otro debe abrir camino con un cañón láser, forzando una comunicación constante que es el corazón de la experiencia.
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Flexibilidad táctica: A diferencia de otros juegos del género, aquí las habilidades no están ligadas al personaje, sino a herramientas intercambiables. Si te cansas de una mecánica, puedes cambiarla con tu compañero en cualquier momento.
«Jugar un anime»: El milagro visual de Shapefarm
Lo que realmente separa a Orbitals de cualquier otro título cooperativo es su obsesión técnica por la estética retro. No se trata de un filtro «pixel art» o «cel-shading» genérico; es una reconstrucción artesanal de los métodos de animación tradicionales aplicados al 3D.
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Framerate selectivo: Los personajes se mueven a 12 o 24 fps para emular la animación tradicional, mientras que el entorno puede fluir de forma distinta, creando una guía visual orgánica para el jugador.
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Shaders dibujados a mano: Cada textura y sombreado se limita a tres tonos simples, evocando la nostalgia de series como Cowboy Bebop o Gundam.
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Sinergia con Studio Massket: Todas las cinemáticas han sido producidas por el estudio de animación responsable de To Your Eternity y colaboradores de Chainsaw Man, garantizando que la transición entre el juego y las escenas narrativas sea inexistente.
Un Hub lleno de vida y nostalgia
Entre misión y misión, los jugadores regresan a la nave de los protagonistas, un Hub central que actúa como el corazón emocional del juego. Este espacio no es estático: evoluciona con tus progresos, llenándose de personajes disparatados (muy al estilo Toriyama), coleccionables y minijuegos competitivos. Según sus creadores, explorar cada rincón de esta nave es tan gratificante como superar los niveles principales, ofreciendo momentos de calma y humor que equilibran la tensión cósmica.
Orbitals promete durar entre 7 y 8 horas, un tiempo diseñado para ser una montaña rusa de ideas constantes. Sin modos de dificultad que fragmenten la experiencia, Shapefarm busca que el juego sea «la puerta de entrada perfecta al hobby» para aquellos que nunca han cogido un mando, pero también un reto satisfactorio para los veteranos que crecieron soñando con ser pilotos espaciales.