Cachorro

—¡Lo sé! —dijo Simon Pokémon, despertándose en medio de la noche con la idea perfecta—. ¿Qué tal un lindo oso de peluche azul, pero con un largo zarcillo de mocos colgando de su nariz?
—Cállate y déjame dormir —murmuró la Señora Pokémon, y se hizo historia.