Las amistades de toda la vida suelen sobrevivir a casi cualquier cosa. Sin embargo, hay momentos que ponen a prueba incluso los vínculos más sólidos. Un divorcio inesperado, una nueva relación o la llegada de un bebé pueden alterar por completo las dinámicas que parecían inquebrantables.
Esa es precisamente la premisa con la que regresa Las cuatro estaciones, la comedia dramática de Netflix que ha conquistado a los espectadores gracias a su mezcla de humor cotidiano, conflictos emocionales y personajes que enfrentan problemas con los que resulta fácil identificarse.
La segunda temporada, estrenada el 28 de mayo de 2026, retoma la historia de un grupo de amigos que intenta mantener viva una tradición que ha marcado sus vidas durante años: realizar viajes juntos cada tres meses para compartir experiencias y escapar de la rutina.
Sin embargo, esta vez las cosas son muy diferentes.
Una tradición que parecía inquebrantable comienza a mostrar sus grietas
Los nuevos episodios arrancan después de uno de los acontecimientos que más ha sacudido al grupo hasta ahora: la separación de Nick y Ann.
Lo que durante años fue una de las parejas más estables de la pandilla deja de existir, obligando a todos a adaptarse a una realidad completamente nueva. Las reuniones, los viajes y las decisiones que antes resultaban sencillas ahora están cargadas de incomodidad y emociones no resueltas.
Pero el verdadero punto de inflexión llega cuando Nick reaparece acompañado de una nueva pareja.
La presencia de Ginny introduce una energía completamente distinta en el grupo. Su juventud, su personalidad y su relación con Nick generan reacciones diversas entre quienes todavía intentan procesar los cambios recientes. Lo que parecía una situación complicada se vuelve todavía más delicada cuando sale a la luz una noticia que nadie esperaba.
Ginny está embarazada.
La revelación provoca una auténtica sacudida emocional entre los protagonistas y obliga a todos a replantearse sus propias vidas. Mientras algunos intentan apoyar la nueva etapa de Nick, otros no pueden evitar cuestionar cómo afectará esta situación a la amistad que los ha mantenido unidos durante tantos años.
La serie aprovecha este escenario para explorar las inseguridades, los celos, las expectativas y las contradicciones que suelen aparecer cuando las personas llegan a una etapa de grandes cambios personales.

Entre crisis de pareja, rutinas agotadoras y nuevos comienzos
Más allá de la situación de Nick, la nueva temporada amplía el foco para mostrar cómo el resto de las parejas atraviesa sus propias dificultades.
Los personajes comienzan a enfrentarse a las consecuencias de la rutina, la falta de comunicación y la sensación de que algunos sueños quedaron atrás con el paso de los años. Lo que en apariencia son problemas cotidianos termina convirtiéndose en una fuente constante de conflictos, malentendidos y momentos tan divertidos como emotivos.
Las tradicionales vacaciones trimestrales siguen funcionando como el eje central de la historia, pero ahora cada viaje se transforma en una oportunidad para sacar a la luz tensiones acumuladas, secretos y decisiones que podrían cambiar el rumbo de varias relaciones.
La gran fortaleza de Las cuatro estaciones continúa siendo su capacidad para combinar humor y drama sin perder naturalidad. La serie encuentra situaciones reconocibles para cualquier espectador adulto, mostrando que las crisis de mediana edad no siempre llegan de forma espectacular, sino que muchas veces aparecen escondidas detrás de conversaciones aparentemente normales.
Con ocho episodios, esta nueva entrega apuesta por profundizar en la evolución de sus personajes mientras mantiene el tono ligero y cercano que convirtió a la producción en una de las propuestas más comentadas dentro del catálogo de Netflix.