Cuando se habla de las grandes obras de Robert Zemeckis, es habitual que la conversación gire alrededor de clásicos como Regreso al futuro o Forrest Gump. Sin embargo, entre los trabajos más destacados del director existe una producción que, con el paso del tiempo, ha quedado injustamente relegada pese a ser considerada una de las mejores películas de ciencia ficción de las últimas décadas. Ahora, su presencia en Netflix ofrece la oportunidad perfecta para redescubrirla.
Una historia que convirtió la búsqueda de vida extraterrestre en una aventura inolvidable
A finales de los años noventa, Robert Zemeckis sorprendió con una adaptación cinematográfica que apostaba por un enfoque muy distinto al de la ciencia ficción tradicional. En lugar de centrarse en grandes batallas espaciales o invasiones alienígenas, la película construye un relato donde la curiosidad científica, la exploración del universo y las preguntas sobre el lugar de la humanidad ocupan el centro de la historia.
La protagonista es Ellie Arroway, una brillante investigadora cuya pasión por descubrir señales de vida más allá de la Tierra nació durante su infancia. La pérdida de su padre marcó profundamente su vida y convirtió esa búsqueda en una misión personal que terminaría definiendo toda su carrera.
Su trabajo dentro del programa SETI consiste en analizar señales procedentes del espacio mediante radiotelescopios, una tarea que muchos consideran una pérdida de recursos. Esa falta de confianza provoca que el proyecto pierda financiación, obligando a Ellie a buscar apoyo fuera de los organismos oficiales.
La ayuda llega de la mano de un enigmático multimillonario que decide financiar la investigación y permite que el equipo continúe observando el cielo. Lo que parecía una oportunidad para prolongar un proyecto condenado al fracaso termina convirtiéndose en el comienzo de un descubrimiento que desafía todo lo que la humanidad creía saber sobre el universo.
Una misteriosa secuencia matemática procedente de las cercanías de Vega altera por completo el rumbo de la investigación. La naturaleza de la señal parece descartar cualquier explicación natural y abre la puerta a una posibilidad que durante décadas solo había pertenecido al terreno de la especulación científica.
Una adaptación que mantiene intacta su relevancia casi tres décadas después
La película está basada en la novela homónima escrita por Carl Sagan, uno de los científicos y divulgadores más influyentes del siglo XX. Aunque el autor participó activamente en el desarrollo del proyecto, falleció en 1996, pocos meses antes del estreno de la cinta, por lo que nunca llegó a verla terminada.
El legado de Sagan, sin embargo, permanece presente en cada escena. El guion apuesta por el rigor científico sin renunciar a la emoción, consiguiendo un equilibrio poco habitual dentro del género y convirtiendo la película en una referencia para quienes buscan una ciencia ficción más cercana a la realidad.
También resulta especialmente interesante el origen del personaje principal. Ellie Arroway fue concebida tomando como inspiración a Jill Tarter, una reconocida astrónoma que dedicó buena parte de su carrera a la búsqueda de inteligencia extraterrestre. Gracias a esa influencia, la protagonista transmite una credibilidad poco frecuente en las producciones de Hollywood.
A nivel visual, la obra también dejó momentos que todavía hoy siguen siendo estudiados. Entre ellos destaca un espectacular plano secuencia que combina movimientos de cámara y efectos visuales de forma magistral, considerado aún como uno de los ejercicios técnicos más brillantes del cine contemporáneo.
Existe además un detalle que ha adquirido un significado especial con el paso de los años. Parte de la historia transcurre en el radiotelescopio de Arecibo, una instalación que fue clave para la investigación astronómica y desde donde la humanidad envió en 1974 un histórico mensaje al espacio. Tras el colapso definitivo del observatorio en 2020, la película se convirtió también en un valioso testimonio cinematográfico de un lugar que ya no existe.
Con una interpretación memorable de Jodie Foster acompañada por Matthew McConaughey, esta producción continúa siendo una de las propuestas de ciencia ficción más inteligentes y emotivas jamás realizadas. Su llegada al catálogo de Netflix representa una oportunidad ideal para descubrir, o revisitar, una obra que demuestra que las mejores historias sobre el espacio no siempre necesitan grandes explosiones, sino preguntas capaces de permanecer en la mente del espectador mucho después de que aparezcan los créditos finales.