En una industria donde los proyectos se cancelan al menor signo de duda, hay quienes prefieren avanzar incluso cuando todo apunta en contra. No es algo habitual, y menos cuando se trata de ideas difíciles de entender o vender. Sin embargo, hay un creativo que lleva más de una década persiguiendo una visión muy concreta. Una que mezcla recuerdos, inteligencia artificial y simulación… y que sigue adelante pese a todos los obstáculos.
Un creador que nunca ha seguido el camino fácil
Hablar de simuladores es, inevitablemente, hablar de Will Wright. Su trayectoria está marcada por proyectos que no solo definieron géneros, sino que cambiaron la forma en la que entendemos los videojuegos.
Desde SimCity hasta Los Sims, pasando por el experimental Spore, Wright siempre ha apostado por ideas que, en su momento, parecían arriesgadas o incluso imposibles. Y precisamente por eso, su nuevo proyecto no debería sorprender… aunque sí desconcierte.
Durante los últimos años, el creativo ha centrado todos sus esfuerzos en un título que rompe con cualquier planteamiento tradicional. Un juego que no solo busca entretener, sino reinterpretar algo mucho más personal: los recuerdos del propio jugador.
Un proyecto tan ambicioso como difícil de definir
El juego en cuestión es Proxi: Yesterday’s You Tomorrow, una propuesta que lleva más de una década en desarrollo y que sigue generando más preguntas que respuestas.
La idea central es, cuanto menos, peculiar: utilizar inteligencia artificial para transformar los recuerdos de los jugadores en experiencias jugables. No se trata simplemente de tomar decisiones o crear historias, sino de construir una especie de simulación basada en vivencias personales.
El propio Wright ha reconocido en varias ocasiones que el concepto es complicado de explicar. De hecho, todavía está definiendo algunos aspectos clave del proyecto, lo que da una idea del nivel de experimentación que implica.
Lejos de verlo como un problema, el diseñador lo asume como parte del proceso. En sus propias palabras, prefiere enfrentarse a un “fracaso glorioso” antes que conformarse con un éxito sin impacto. Una filosofía que encaja perfectamente con su trayectoria.
Un desarrollo lleno de obstáculos… y aún sin final claro
Si la idea ya resulta compleja, su desarrollo no ha sido precisamente sencillo. Aunque el proyecto fue presentado oficialmente en 2018, sus orígenes se remontan a 2016, cuando Wright comenzó a trabajar en él junto a su estudio, Gallium Studios.
Desde entonces, el camino ha estado marcado por dificultades. En 2024, el equipo tuvo que ser despedido debido a problemas financieros, dejando el futuro del juego en una situación delicada. Lejos de cancelar el proyecto, Wright optó por continuar con un grupo mucho más reducido de colaboradores.
Este tipo de decisiones reflejan hasta qué punto está comprometido con su visión. No hay una fecha de lanzamiento clara, ni garantías de éxito, pero eso no parece frenar su determinación.
Una apuesta arriesgada en una industria cada vez más conservadora
El caso de Proxi resulta especialmente llamativo en el contexto actual. La industria del videojuego tiende cada vez más hacia fórmulas seguras, secuelas y proyectos con retorno garantizado.
En ese escenario, apostar por una idea tan abstracta y experimental es casi una rareza. Pero también es lo que convierte a este proyecto en algo digno de seguir de cerca.
La gran incógnita no es solo si llegará a buen puerto, sino qué impacto podría tener si lo consigue. Porque, como ya ocurrió con sus trabajos anteriores, Wright no suele limitarse a crear juegos: suele abrir nuevas formas de entenderlos.
Y esta vez, todo indica que quiere hacerlo a partir de algo tan impredecible como la memoria humana.