1. El viaje de Chihiro (2002)

El viaje de Chihiro tiene todos los elementos que hacen que las películas de Hayao Miyazaki sean tan únicas, pero con un tono más oscuro, al estilo de los cuentos de los grimm. Chihiro, de 10 años, se ve arrastrada a un mundo de fantasía onírica, pero no de emoción y aventura, sino de incertidumbre y peligro. Debe enfrentar numerosas pruebas para rescatar a sus padres que han sido transformados en cerdos.
Mientras trabaja en una casa de baños espirituales, Chihiro conoce a criaturas surrealistas que realmente muestran el poder de los diseños de Miyazaki: brujas gemelas malvadas, un bebé gigante y Sin Cara, un espíritu enmascarado que crece más con todo lo que consume. También está el repulsivo Espíritu Apestoso, un enorme charco de lodo, y los Susuwatari, pequeñas bolas de pelusa cuya existencia entera gira en torno a poner carbón sin fin en la caldera de la casa de baños.
El viaje de Chihiro es la película más fascinante de Hayao Miyazaki, gracias a su diseño inventivo, su representación sensible de los miedos infantiles y su historia llena de suspenso. Es un clásico absoluto que trasciende el género.