La decisión de Sony de abandonar progresivamente los discos físicos ha reabierto uno de los debates más sensibles de la industria. Mientras la compañía se dirige hacia un ecosistema controlado por la PS Store, los jugadores temen perder alternativas de compra, propiedad y reventa. Sin embargo, un antiguo ejecutivo de Square Enix defiende una teoría inesperada: eliminar el formato físico podría terminar provocando que los juegos digitales sean más baratos.
El final de los discos cambia mucho más que la forma de comprar
Sony anunció que dejará de fabricar discos físicos para PlayStation a partir de enero de 2028. La noticia fue recibida con malestar por una parte importante de la comunidad, que considera que este cambio reducirá considerablemente sus opciones como consumidor.
La desaparición del formato físico no solo implica dejar atrás las cajas y los discos. También supone debilitar el mercado de segunda mano, impedir que los usuarios presten o revendan sus juegos con libertad y aumentar la dependencia de la tienda digital de PlayStation.

Actualmente, un jugador puede comparar el precio de un título entre diferentes comercios, buscar una copia usada o esperar una liquidación en una tienda minorista. En un ecosistema completamente digital, buena parte de esa competencia desaparecería y las compras quedarían concentradas en la PS Store.
Además, los títulos físicos adquiridos en comercios tendrían que incorporarse de alguna manera al nuevo sistema digital. Millones de usuarios pasarían así a depender de los servidores, las cuentas y las políticas comerciales de Sony para acceder a sus bibliotecas.
La principal preocupación es que la compañía termine contando con un control casi absoluto sobre los precios dentro de PlayStation. Sin discos ni tiendas externas capaces de ofrecer alternativas, Sony podría modificar las condiciones de su plataforma sin enfrentarse a una competencia directa.
En medio de estas dudas, Jacob Navok, antiguo director de desarrollo de negocio de Square Enix, planteó una interpretación completamente distinta sobre lo que podría suceder.
Un exdirectivo cree que la competencia seguirá existiendo
Navok explicó en X que los precios no necesariamente dependen de la cantidad de tiendas disponibles. Desde su perspectiva, la verdadera presión comercial se produce entre las editoras que venden sus juegos dentro de una misma plataforma.
En otras palabras, un videojuego no necesita aparecer en varias tiendas digitales para verse obligado a reducir su precio. La competencia surgiría al compartir escaparate con numerosos lanzamientos similares que buscan captar la atención y el dinero de los mismos usuarios.
Para defender su argumento, el antiguo ejecutivo mencionó la evolución de Final Fantasy XVI en Steam. El precio del RPG de Square Enix fue disminuyendo progresivamente porque debía competir con otros títulos disponibles en la tienda de Valve.
Navok cree que una dinámica parecida podría trasladarse a PlayStation. A medida que la PS Store se convierta en el único punto de compra, las editoras tendrían más incentivos para organizar promociones, ajustar precios y lanzar descuentos frecuentes con el objetivo de destacar entre un catálogo cada vez más amplio.
Bajo esta teoría, una PlayStation exclusivamente digital terminaría pareciéndose más a Steam, donde las rebajas son constantes y los precios pueden cambiar rápidamente. Las compañías competirían entre sí incluso si todas dependen de la misma tienda.
El razonamiento no carece completamente de lógica. Una editora que mantiene un juego caro durante demasiado tiempo corre el riesgo de perder ventas frente a productos similares. Sin embargo, la comunidad considera que esa competencia no sustituye a la posibilidad de elegir entre comercios diferentes.
Los jugadores no confían en que Sony reduzca los precios
La reacción de los usuarios ha sido mayoritariamente escéptica. Una parte de la comunidad señala que los precios dinámicos observados recientemente en la PS Store no permiten confiar en que la eliminación del formato físico vaya a generar un ahorro real.
Steam y PlayStation tampoco funcionan bajo las mismas condiciones. En PC existen otras tiendas, distribuidores autorizados de claves y plataformas que compiten por atraer a los consumidores. Aunque muchos juegos se vendan principalmente en Steam, Valve no controla por completo todas las vías de distribución disponibles.
En una consola sin lector y sin discos, la situación sería muy diferente. Sony administraría el único acceso comercial a los juegos compatibles con su plataforma, lo que le daría una posición especialmente poderosa frente a consumidores y editoras.
Las posibles rebajas tampoco resolverían otra preocupación fundamental: la propiedad. Cuando un usuario compra un videojuego digital, normalmente adquiere una licencia de acceso sujeta a unas condiciones determinadas. Si el servicio cierra, la cuenta es bloqueada o el producto desaparece, conservar esa compra puede resultar mucho más complicado que mantener un disco.
También desaparecería la posibilidad de recuperar parte del dinero mediante la reventa. Una copia física puede prestarse, intercambiarse o venderse después de terminar el juego. Una licencia digital, por el contrario, suele quedar vinculada permanentemente a una cuenta.
El control de la PS Store está en el centro del debate
Para muchos jugadores, Sony no estaría eliminando los discos para reducir precios, sino para aumentar su control sobre las compras realizadas dentro del ecosistema PlayStation. La PS Store ya ha enfrentado demandas en distintos países relacionadas con sus comisiones y con el supuesto encarecimiento de los productos digitales.
Si la compañía se convierte en el único intermediario, tendría una capacidad todavía mayor para determinar cómo se venden, distribuyen y promocionan los juegos. Las editoras podrían competir mediante descuentos, como afirma Navok, pero siempre dentro de unas reglas establecidas por Sony.
La desaparición del formato físico podría traer algunas ventajas, como una distribución más sencilla o promociones frecuentes. Sin embargo, esas posibilidades no compensan automáticamente la pérdida de alternativas, el debilitamiento del mercado usado y las dudas sobre la conservación de los videojuegos.
La promesa de que una PlayStation completamente digital ofrecerá precios más bajos todavía debe demostrarse. Por ahora, la mayoría de los jugadores observa el cambio con desconfianza y teme que el ahorro prometido termine convirtiéndose en una dependencia mucho mayor de la PS Store.