6. Bastardos sin gloria
Bastardos sin gloria No es la mejor película de Tarantino, pero sí la más grandiosa en su alcance. Su relato revisionista del final de la Segunda Guerra Mundial se centra en dos complots de venganza en expansión contra los nazis: uno a escala íntima y personal con Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) vengando la muerte de su familia, y otro a una escala más épica, con un equipo heterogéneo de soldados estadounidenses conocidos como s “The Basterds” liderada por el teniente Aldo Raine (Brad Pitt). La habilidad de Tarantino para personalizar el espectáculo es uno de sus mayores talentos, y convertir a feroces villanos nazis en caricaturas de sí mismos ofrece una perspectiva fresca sobre una época horrible. Esta es una de las películas de Tarantino con tanto para diseccionar y disfrutar que requiere múltiples visionados para apreciarla por completo.