Hay lanzamientos que fracasan por problemas de calidad, otros por falta de público y algunos simplemente llegan en el peor momento posible. El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte pertenece, en buena medida, a esta última categoría. Hace 15 años, un responsable de Warner Bros. Games vio venir el problema y trató de advertir a la compañía. Su propuesta era sencilla: alejarse de un lanzamiento que estaba a punto de convertirse en un fenómeno mundial. Nadie le hizo caso.

La sombra de Skyrim era demasiado grande

La historia ha vuelto a salir a la luz gracias a una decisión inesperada de Aspyr Media. El estudio ha anunciado El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte – Legacy Edition, una nueva versión del RPG lanzado originalmente en 2011.

La reedición recuperará el juego con mejoras gráficas y diferentes ajustes destinados a ofrecer una experiencia renovada, permitiendo que una obra que quedó bastante olvidada tras su lanzamiento pueda encontrar una segunda oportunidad.

Para Christian Allen, antiguo miembro de Warner Bros. Games, el anuncio tiene un significado especial. El desarrollador ocupaba el puesto de director de diseño en 2011 y recuerda perfectamente lo que ocurrió alrededor del lanzamiento original.

Allen ha explicado que intentó convencer a los responsables de Warner Bros. Games para retrasar el estreno del juego. El motivo era bastante evidente: The Elder Scrolls V: Skyrim estaba a punto de llegar y consideraba que lanzar ambos RPG prácticamente al mismo tiempo supondría una desventaja enorme para el juego basado en Tolkien.

La advertencia no fue escuchada.

Aunque La Guerra del Norte y Skyrim no se estrenaron exactamente el mismo día, apenas hubo diez días de diferencia entre ambos lanzamientos. En cualquier otro contexto podría parecer suficiente distancia, pero en noviembre de 2011 el nuevo RPG de Bethesda era mucho más que otro lanzamiento importante.

Skyrim estaba destinado a convertirse en uno de los grandes fenómenos de la industria.

Y competir directamente contra él era un problema especialmente serio para un proyecto mucho más pequeño.

Un RPG de Tolkien intentando sobrevivir frente a un gigante

El problema no era únicamente la popularidad de las dos franquicias. También existía una diferencia considerable entre los recursos disponibles para ambos proyectos.

La Guerra del Norte había sido desarrollado por Snowblind Studios, un equipo que posteriormente desaparecería. El proyecto buscaba aprovechar el universo de Tolkien para ofrecer una aventura de acción y rol ambientada en la Tierra Media, con especial énfasis en el juego cooperativo.

Sobre el papel, tenía suficientes elementos para llamar la atención de los seguidores de El Señor de los Anillos. Sin embargo, su ventana de lanzamiento terminó colocándolo en una situación extremadamente complicada.

Al otro lado estaba Bethesda con Skyrim, una nueva entrega de una de las sagas de RPG occidentales más importantes de todos los tiempos. El juego no solo tenía detrás una enorme campaña de promoción, sino que también contaba con una expectación gigantesca.

Allen asegura que insistió en que La Guerra del Norte necesitaba otra fecha para poder competir en mejores condiciones. Según recuerda ahora, su intención era evitar que el juego quedara completamente eclipsado.

Finalmente, la compañía mantuvo sus planes.

Y lo que ocurrió después se parecía bastante a lo que Allen había anticipado.

En otra publicación, el antiguo responsable de Warner Bros. Games aclaró que él no fue uno de los desarrolladores del juego y que el mérito correspondía al equipo de Snowblind Studios. Su papel estaba relacionado con el liderazgo del estudio, pero eso no impidió que siguiera de cerca lo ocurrido.

Según su recuerdo, el RPG prácticamente desapareció entre el ruido generado por Skyrim.

El problema no terminó con las ventas: también desapareció de la conversación

Una de las consecuencias más llamativas fue la escasa visibilidad que recibió La Guerra del Norte durante sus primeros días en el mercado.

Allen recuerda que apenas vio reseñas del juego durante su semana de lanzamiento. Incluso llegó a señalar que, según su memoria, solo apareció una crítica durante los primeros días.

La situación resulta especialmente llamativa porque el título estaba basado en una de las propiedades intelectuales más conocidas del mundo. En teoría, El Señor de los Anillos debería haber proporcionado una enorme ventaja promocional.

Pero el lanzamiento coincidió con un momento en el que toda la atención estaba concentrada en Skyrim. Además, las pocas reseñas que aparecieron tendían a comparar directamente ambos RPG, una comparación que difícilmente podía favorecer al proyecto de Snowblind.

Allen también apunta a otro posible problema: la promoción del juego habría sido bastante limitada. Según plantea, los responsables de la compañía quizá confiaron en que los seguidores de Tolkien conocerían automáticamente el lanzamiento y acudirían al juego por el peso de la franquicia.

La realidad fue muy diferente.

Ahora, más de una década después, La Guerra del Norte tiene una nueva oportunidad. La llegada de Legacy Edition puede permitir que jugadores que nunca lo probaron descubran una propuesta que quedó enterrada bajo uno de los lanzamientos más importantes de aquella generación.

La historia también deja una reflexión sobre cómo se toman determinadas decisiones en la industria. Allen considera que los incentivos vinculados a los resultados trimestrales pueden tener mucho peso a la hora de decidir cuándo lanzar un videojuego.

Retrasar un proyecto puede ser beneficioso a largo plazo, pero también puede afectar a objetivos financieros inmediatos, bonificaciones y resultados empresariales.

Quizá eso explique por qué una advertencia aparentemente lógica terminó siendo ignorada.

En 2011, La Guerra del Norte tuvo que compartir protagonismo con Skyrim. En 2026, al menos, la historia parece ofrecerle una segunda oportunidad para demostrar qué podía haber ocurrido si hubiera tenido un poco más de espacio para respirar.

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